La Venezuela que viene, adiós Fidel

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    En las últimas semanas las calles venezolanas se han visto envueltas en protestas que no sólo se han desencadenado en Caracas, sino también a lo largo y ancho del país, luego del injusto encarcelamiento del líder opositor Leopoldo López. Cabe preguntarnos qué puede esperarse de una justicia corrupta y dirigida por el Poder Ejecutivo, en un país en el que existen presos políticos por diferencias ideológicas y donde de los 25.000 homicidios cometidos en 2013, el 97% no tiene culpables que hoy cumplan sus condenas.

    Sin embargo, y como respuesta a las protestas pacíficas, el gobierno ha recurrido a la matanza y tortura de jóvenes que ejercen su derecho a protestar. De este modo, el gobierno de Nicolás Maduro ya ha asesinado a 16 ciudadanos, encarcelado a más de 700 y herido a varias centenas más.

    Empero ya se ha escrito bastante sobre el contenido de las manifestaciones. Aquí, para obtener un panorama de lo que le depara a Venezuela, resulta crucial comprender cómo se ha llegado a esta situación. Sí, evidentemente ha sido bajo las grandes y falsas promesas de vivienda, salud, educación y bienestar que ha fomentado el populismo chavista. Aquel famoso sueño populista que no es una novedad y que tampoco ha sido una solución.

    Estos son los totalitarismos del siglo XXI: gobiernos inconstitucionales que toman el poder bajo elecciones ficticias y que gobiernan con una mascara democrática. Bajo éstos regímenes, las malacrianzas del líder populista son el sufrimiento –y a veces la muerte- de los ciudadanos.

    Muchos se preguntarán qué sucederá de ahora en adelante. Es evidente que las movilizaciones han debilitado al gobierno inconstitucional de Nicolás Maduro y han sacado a la luz las peores decisiones de su “gestión”. Asimismo, lo que ha colmado la paciencia de los venezolanos que han tenido que transitar este camino de servidumbre durante quince años, ha sido la impotencia de ver a su país dirigido por un títere manipulado por Fidel Castro, la colosal inflación de 56%, la escasez de alimentos e insumos básicos, al igual que la inseguridad en las calles, la impunidad absoluta, las expropiaciones y la carencia de instituciones que respalden los derechos de los individuos y no las arbitrariedades del gobierno.

    De este modo, el miedo y la autocensura comienzan a desaparecer y es factible decir que nos encontramos ante un país que ha despertado. La agenda impuesta desde La Habana pareciera estar llegando a sus últimos días.

    Asimismo, en un intento desesperado por calmar los ánimos y engañar a la comunidad internacional el gobierno propone “dialogar por la paz”, mientras reprime y asesina a sus propios ciudadanos, dejando en evidencia que el circo de la paz no es más que una distracción.

    Ante ésta situación, es reconfortante el surgimiento de una verdadera oposición encabezada por personas como Leopoldo López y Maria Corina Machado, quienes no tranzan con un gobierno inconstitucional, ni intentan apagar las protestas cívicas y pacificas –tal como lo ha intentado hacer Henrique Capriles Radonski. Hoy, la verdadera oposición busca un nuevo rumbo para una Venezuela que ha padecido por mas de una década las peores noches de su historia. Este nuevo liderazgo y la resistencia constante probablemente le darán paso a una Venezuela libre y democrática.

    La llegada de la libertad a Venezuela significaría la caída del “socialismo del siglo XXI”, el gigante con pies de barro que ha pisoteado a América Latina durante la ultima década. Sin el sustento de los petrodólares venezolanos quedarán desamparados los proyectos autoritarios de nuestra región, entre ellos la Cuba de Fidel.

    Es claro que Venezuela hasta hace dos semanas se encaminaba hacia una segunda Cuba. Hoy, el destino de este país podría cambiar, siempre y cuando los venezolanos recuerden la consigna de Leopoldo López: “el que se cansa, pierde”.

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