Sin visa

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    Víctor Saco, profesor del Departamento Académico de Derecho de la PUCP y especialista en Derecho Internacional Económico.

    La semana pasada peruanos y peruanas estábamos entusiasmados porque se hizo efectiva la eliminación de la visa Schengen, lo que nos permitiría visitar todos los países de este espacio sin necesidad de realizar trámites ante las embajadas, evitando así la posibilidad de ser rechazado(a)s en nuestra solicitud de este permiso. Ojo que el hecho que ya no se tenga que ir a la embajada para viajar no necesariamente significa que en el aeropuerto europeo de entrada al territorio Schengen, nos nieguen el ingreso por falta de documentos que justifiquen nuestra presencia en Europa.

    A pesar de esto último, no podemos negar que es un gran beneficio el librarnos del llenado de los formularios y el tiempo invertido en realizar los trámites. Es también importante que la medida ha permitido que podamos acceder a un pasaporte biométrico que proteja mejor nuestra identidad, aunque este no sea necesario, por el momento, para acceder al Espacio Schengen.

    Pero no solo de este logro quería “conversar” con ustedes, sino del caso de la demanda de India a Estados Unidos en la Organización Mundial del Comercio (OMC). Se podría decir que la eliminación de la visa Schengen fue lograda por “las buenas”, mientras que el caso de India se hace a presión. Ahora, es importante resaltar que la demanda de India no busca que se elimine la visa, pues es una potestad de los Estados que no han cedido en el plano internacional (a menos que se ratifique un tratado, sobre la visa). India argumenta el incremento de los costos para dos tipos de visas de trabajo y compromisos numéricos para algunos visados (el anuncio oficial de la OMC pueden verlo aquí).

    El tipo de visas afectadas son la H-1B y la L1 que, como Sarthak Malhotra menciona aquí, son importantes para trabajadores temporales hindúes en el sector de Tecnologías de la Información. La razón que se pueda denunciar el costo de una visa radica en que Estados Unidos se ha comprometido en virtud del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (GATS en inglés) en no generar trabas, listadas en los anexos de este acuerdo, al comercio internacional de servicios, el cual se puede brindar cuando un extranjero se desplaza al país donde prestará el servicio, en este caso profesional sobre temas informáticos.

    Entre otras medidas, el aumento de 2000 y 2250 dólares para las empresas o personas solicitantes con un determinado número de empleados en Estados Unidos, puede generar un desincentivo para la contratación de personal extranjero y vulnerar el GATS. Ver la demanda completa aquí.

    Así es, un nuevo ejemplo de cómo el derecho internacional económico tiene efectos en la vida de los ciudadanos.

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