En el marco de la implementación del proyecto Mecanismo Específico Dedicado (MDE) financiado por el Banco Mundial en coordinación con la World Wild Life (WWF), entrevistamos a Arquímedes Murayari Irarica, apu de Concordia – Uraninas, departamento de Loreto. Este centro poblado viene siendo afectado por los constantes derrames de petróleo del Lote 8. En esta nota nos informa un poco más sobre esta situación.

Khuska: ¿Cuándo iniciaron las actividades de la empresa petrolera y cuál es la situación actual?

Arquímedes Murayari: A mediados de los años 70, la empresa petrolera empieza a operar en los valles de Tigre, Mataza, Morona y alrededor del río Marañón, donde nosotros vivimos. La empresa que está operando en nuestra zona es Batería 3 lote 8, al frente de la comunidad nativa de San Amurillo y al costado está la base 1 de Petroperú. Desde ahí se realiza el bombeo hacia la zona del norte. Nosotros nunca hemos visto un contrato que el Estado haya elaborado con las empresas petroleras y con nosotros, prácticamente desconocemos nuestros derechos.

Recién a partir de julio de 2010, cuando se dio el tercer derrame de petróleo, nos constituimos como organización y empezamos a buscar una alternativa de solución para ver de qué manera podemos llegar a entablar un diálogo con el Estado. Sin embargo, ellos no quisieron entablar comunicación con nosotros. Hemos presentado oficios en búsqueda de diálogo, para así coordinar cómo vamos a trabajar, o cómo podemos contribuir, pero no hemos sido atendidos. Desde el 10 de marzo del 2014, que se dio la toma de la base, nos empezaron a escuchar. Sin embargo, el diálogo con el Estado y la empresa no ha sido cercano. Siempre nos decían “no, no tenemos nada que hablar con ustedes”, pero continuaban con el vaciado de petróleo en nuestra zona. De esa manera, desde setiembre del año pasado empezó el paro de 117 días y ahí recién el Estado se dignó en atendernos, pero hasta ahora nos han ido paseando, no están verdaderamente dándonos la mano.

Khuska: ¿Cuántos derrames de petróleo ha sufrido su Comunidad hasta el día de hoy y cuáles son los efectos que ha ocasionado?

AM: Uno de los efectos más angustiantes está relacionado con la salud de nuestros niños, las enfermedades en nuestra población. Otra situación es la de la tierra, cada vez produce menos, casi nada. En general, toda nuestra vida se ha visto afectada. En el año 2000 ha sido el derrame más grande, como 5 mil galones de petróleo, y solo nos han dado un par de comidas. Cuarenta y cinco días después nos quitaron los alimentos y nunca más nos dieron nada. Durante todo este tiempo y hasta la fecha, ya ha habido 13 derrames de petróleo. El último, me acaban de informar, fue hace 3 días por Moron, mientras yo estaba aquí en Lima viendo lo del proyecto.

Khuska: ¿Cuál ha sido el rol del Estado ante estos derrames de petróleo?

AM: El 2014 hemos trabajado con las distintas dependencias del Estado, incluso trabajé en la comisión del OEFA, otros compañeros con la ANA por el tema del agua. Sin embargo, el resultado que nos dieron fue que no hay contaminación. Incluso hemos traído las pruebas al laboratorio en Lima y ha salido negativo. Tuvimos que regresar a nuestras tierras por falta de recursos.

Actualmente hay constantes derrames que ocasionan enfermedades crónicas y nadie dice nada, por eso la gente ya está cansada. Hemos tenido que recurrir a un paro para que nos escuchen y podamos así dialogar. Sin embargo, venimos sufriendo mucho desde hace años. En nuestras tierras no queda mucho porque la producción ha bajado.

Khuska: ¿Cuáles fueron los medios que utilizaron para entablar comunicación con el Estado? ¿Cómo fueron estas comunicaciones?

AM: Nosotros hemos agotado todos los recursos a través de solicitudes de reuniones; sin embargo, no hemos recibido respuesta alguna. Un día fuimos a la oficina de Pluspetrol con documentos para solicitar una cita. Nos pidieron nuestros papeles para agilizar la reunión y nos dijeron “para tal fecha”. Llegado el día, 26 de marzo de 2014, llegamos a la oficina y nos dijeron que no tenían nada que hablar con nosotros. Entonces, nosotros les preguntamos para qué nos habían hecho venir, habiendo comprado los pasajes juntando nuestra plata.

De igual manera, también venimos reclamando el tema de la educación. La infraestructura de los colegio es totalmente pésima. Hasta la fecha, los niños se sientan en unos tronquitos de madera, a veces en el suelo, para que puedan escribir. Otros están muy apartados de la zona. Yo he estado 10 días selva adentro, donde muchos ya no quieren saber nada sobre documentos. Muchos no entienden la razón de su DNI, dicen: ¿para qué van a tener documentos si no hay una autoridad que los proteja? Ellos están lejos del Marañón, cerca a una cuenca bien grande, donde hay 60 comunidades. Yo he llegado hasta la última y ellos ya no quieren involucrarse por el hecho de que no son atendidos. Entonces hay mucha desconfianza con las autoridades. Todo está totalmente abandonado.

Khuska: ¿Ustedes tienen algún plan a futuro con fines a extender mayores lazos con el Estado y así buscar un verdadero diálogo?

AM: El Estado debería tomarnos en consideración. Nosotros somos tan peruanos como cualquier otro peruano que vive en la capital. No por el hecho de que estemos alejados de la capital, de una provincia en un distrito, en una zona donde no hay comunicación, no por ese hecho se justifica el que no nos den importancia. Por eso a veces tenemos que salir y buscar a alguien que nos pueda dar algún apoyo. Por ese motivo yo estoy aquí ya hace 5 días con el tema de proyectos de titulación y reconocimiento de nuestra tierra para nuestros hermanos indígenas. A partir de agosto o setiembre veremos qué acciones tomar, porque las empresas petroleras vulneran nuestros derechos solo por no contar con los títulos de nuestras comunidades. Estamos trabajando para que nuestros hermanos de todas esas cuencas puedan ser propietarios de su territorio.

Khuska: Cuéntenos un poco más sobre cómo es que ustedes toman conocimiento de este proyecto ¿Cómo los convocan y cuál es la forma en que lo aplicarán en su comunidad?

AM: En el segundo año de mi periodo, de esta organización que estoy dirigiendo desde el 2012, nos afiliamos como base a la Confederación de Nacionalidades Amazónicas del Perú (CONAP). A través de CONAP, el año pasado tuvimos un congreso donde empezaron las negociaciones con el Banco Mundial y como CONAP tiene 43 bases, tres nos estamos beneficiando en Loreto para nuestro distrito y zona. Por eso estoy aquí, porque ya pasó el primer año, ya hemos terminado dos reconocimientos. Ya son casi 100 comunidades tituladas y 50 reconocidas y este año ya tenemos ese gran reto cumplido, de que se reconozcan y titulen más comunidades, algunos de los pueblos ya titulados van a adquirir un sub proyecto y todo eso es el trabajo. En la próxima convocatoria ya se verá qué proyectos se van a ir ejecutando en esos lugares.

Khuska: Finalmente, ¿Cuál es el mensaje que usted quisiera dar al Estado y  la sociedad en general?

AM: Yo quisiera aprovechar este medio, para pedir que por favor las autoridades que no se hagan de oídos sordos cuando queremos conversar con ellos, deben ser más flexibles porque no tenemos cómo llamarlos o comunicarnos directamente. A veces viajamos consiguiendo con nuestro esfuerzo el pasaje para que podamos volver a nuestros pueblos con algún mensaje positivo. Entonces, pedimos un poco más voluntad al Estado para hablar con nosotros y sobretodo para que se respeten nuestros derechos.

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