Por el Mg. Gilberto Mendoza del Maestro, profesor de Derecho Civil en la PUCP.

El gerente es el encargado de la gestión de la empresa, pero también es el que representa a la misma, ¿cuál ha sido el tratamiento de este órgano en sede registral? Es la pregunta que buscaremos absolver en el presente texto.

FACULTADES DEL GERENTE

En el XC Pleno se emitió como precedente que el gerente tenía las siguientes facultades:
1. FACULTADES DEL GERENTE GENERAL.[1]
“El gerente general se encuentra facultado para realizar todo tipo de actos de administración y disposición, con excepción de los asuntos que la ley, el estatuto o acuerdos de la junta general o directorio atribuyan a la junta general u otro órgano o excluyan expresamente de su competencia. No es materia de calificación registral si el acto realizado por el gerente general es ordinario o extraordinario, o si se encuentra o no dentro del objeto social”.

Este precedente tiene su antecedente en el octavo precedente del I Pleno del Tribunal Registral sobre las facultades del directorio:

8.- FACULTADES DEL DIRECTORIO

“Excepto los asuntos que la ley o el estatuto atribuyan a la Junta General u otro órgano o excluyan expresamente de la competencia del Directorio, dicho órgano social se encuentra facultado para realizar todo tipo de actos, inclusive los de disposición.”[2]

Es decir, se atribuye los actos de administración y de disposición a los directores de forma abierta, restringiendo ésta sólo cuando se atribuya lo mismo a la junta general u otro órgano, o se les excluya expresamente su competencia.

Similar criterio se utilizó posteriormente para la actividad de los gerentes en el precedente bajo comentario.

Téngase en cuenta que en este caso existe una diferencia evidente sobre el apoderamiento en sede civil y el apoderamiento que existe en sede societaria a favor del gerente, dado que en el primero el representado faculta las atribuciones de sus representantes, pero en caso de actos de disposición dichas facultades deben constar de forma indubitable y requieren una formalidad ad solemnitatem bajo sanción de nulidad.

Artículo 156 del Código Civil.- Para disponer de la propiedad del representado o gravar sus bienes, se requiere que el encargo conste en forma indubitable y por escritura pública, bajo sanción de nulidad.

El precedente entonces reconoce en el gerente (a pesar que no lo diga expresamente en el estatuto y no se haya facultado expresamente por la junta general o el directorio) las facultades de administración y disposición de bienes.

Cuando uno revisa las resoluciones que dieron mérito a este criterio verifica que existieron 2 posiciones.

De un lado la Vocal Mirtha Rivera si bien reconoce que existe una diferencia entre las facultades otorgadas al Directorio y las otorgadas al gerente, siendo que la Ley General de Sociedades las restringe en este último caso.

Para la construcción de su posición toma en consideración los numerales 1 y 2 del Art.188 de la Ley General de Sociedades:

Artículo 188.- Atribuciones del gerente
Las atribuciones del gerente se establecerán en el estatuto, al ser nombrado o por acto posterior.
Salvo disposición distinta del estatuto o acuerdo expreso de la junta general o del directorio, se presume que el gerente general goza de las siguientes atribuciones:
1. Celebrar y ejecutar los actos y contratos ordinarios correspondientes al objeto social;
2. Representar a la sociedad, con las facultades generales y especiales previstas en el Código Procesal Civil; (…).

A partir ello, señala la Vocal que:

“(…) si no existen limitaciones a las facultades del gerente, debe considerarse que éste podrá celebrar actos de adquisición o de disposición siempre que se trate de actos ordinarios correspondientes al objeto social, siendo que el objeto social define el ámbito de actuación de los representantes de la sociedad, por lo que la actuación fuera de ese ámbito va a ser de responsabilidad de dichos representantes.”

Infiere de esto que existe un límite general de la actuación del gerente dado por el propio objeto social, por lo que para facultades que fuera de dicho límite se requieren facultades expresas y específicas.

De otro lado la Vocal Elena Vásquez, construye su posición señalando que las atribuciones del gerente general se encuentran normadas en la Ley General de Sociedades y en su estatuto, no siendo de aplicación supletoria el Código Civil, por lo que análisis de la representación merece un análisis distinto.

Ejemplifica su posición en la administración de la sociedad, dado que está referida a la administración comercial o empresarial, siendo más amplia a los actos de administración que recoge el Código Civil. Entonces se incluye dentro de la administración de la sociedad los actos de administración o de disposición.

Para el asunto que nos ocupa, interesa la atribución establecida en el inciso 1 del artículo 188 de la LGS.

“Inciso 1) Celebrar y ejecutar los actos y contratos ordinarios correspondientes a su objeto social”.

Siendo que el objeto social incluye aquellos actos relacionados que coadyuvan a la realización de sus fines, aunque se encuentren expresamente señalados en el pacto social o en el estatuto; señala la Vocal que la evaluación de si las decisiones del gerente son o no adecuadas para la gestión de la sociedad no le compete a los registros sino a los propios socios. (Extiende este razonamiento para los actos extraordinarios).

Entonces indica de forma clara:

“En la calificación de los actos que realiza el gerente general son relevantes los intereses del tercero y no los intereses de los socios.”

En esta línea la Vocal Mariella Aldana manifestó que:

“El Gerente General no tiene las mismas facultades del Directorio, sólo tiene facultades para efectuar actos ordinarios, pero esos actos ordinarios no pueden ser evaluados por el Registro, sino por la propia Junta, los accionistas y en última instancia el Poder Judicial.”

Y añade:

“Si el estatuto establece limitaciones, el Registro sí debería evaluar si el acto está o no dentro de esas limitaciones.”

Tomando en consideración lo antes dicho se puede entender el fundamento y lo dispuesto por el precedente:

Regla general: El gerente general se encuentra facultado para realizar todo tipo de actos de administración y disposición.
Límites: Los asuntos que la ley, el estatuto o acuerdos de la junta general o directorio atribuyan a la junta general u otro órgano.
Límites: Los que se excluyan expresamente de su competencia.
Calificación Registral: No es materia de calificación registral si el acto realizado por el gerente general es ordinario o extraordinario, o si se encuentra o no dentro del objeto social”.


[1] Sesión extraordinaria presencial realizada los días 27 y 28 de junio de 2012. Publicado en el diario oficial “El Peruano” el 13 de julio de 2012. Criterio adoptado en la Resolución N° 040-2007-SUNARP-TR-L del 19 de enero de 2007.

[2] Criterio adoptado en la Resolución Nº 021-2002-ORLC/TR del 18 de enero de 2002, publicada el 4 de febrero de 2002.

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