Por José María de la Jara, José María de la Jara, Director de Persuasión y Sistema de Justicia de PsychoLAWgy y Asociado de Bullard Falla Ezcurra +. 

Imagine que está tomando sol en la playa. Nada lo puede molestar. O eso creía. De pronto, una turba comienza a acercarse. Avanzan a paso uniforme, vestidos con la misma ropa y se expanden como hormigas hasta abarcar toda la orilla. Invadido por la curiosidad, fuerza la vista y logra identificar algo que lo deja perplejo: son agentes de SUNAT. Ya no está tan relajado, ¿no?

En vez de elevar las multas, publicitar las tasas de intereses o mejorar la fiscalización, alguien decidió enviar a funcionarios de SUNAT a dos playas de Lima. Como resultado, se generó una sensación de omnipresencia del ente recaudador. “Si está hasta en las playas, es mejor cumplir con el pago”, pensaron varios. La recaudación de los meses siguientes lo confirmó.

En el Reino Unido se adoptó una solución aún más barata: añadir una frase a las cartas que los deudores recibían, informando el porcentaje de ciudadanos que sí cumplían con pagar los impuestos. La propuesta se basaba en evidencia sobre la conformidad social; esto es, la motivación a alinearnos con la mayoría, vernos de manera positiva y utilizar esa aprobación como referencia para nuestras propias decisiones. ¿El costo? La tinta por añadir una frase. ¿Y el beneficio? Un aumento en la recaudación tributaria de 57% a 86% de un año para otro, equivalente a 270 millones de libras.

Estas innovadoras medidas muestran que no es necesario matar moscas a cañonazos. Pequeños cambios diseñados en base a la comprensión del comportamiento del ciudadano pueden ser más eficientes que complejas leyes o reformas millonarias.

Por ello, en los últimos años se han creado decenas de oficinas técnicas dedicadas al estudio y testeo del comportamiento humano, como el Behavioural Insights Team del Reino Unido, el Social and Behavioural Science Team de Estados Unidos, así como iniciativas similares en Alemania, Suecia, Australia, Brasil y México, entre otros.

En contraste, en el Perú la discusión legislativa sigue marcada por el populismo, los intereses personales, la intuición o la ideología. Rara vez se dialoga en base a data. Ello deriva en que la mayoría de proyectos de ley es remitida a otras comisiones o son finalmente rechazados. De hecho, de acuerdo al Ranking de Eficacia Legislativa elaborado por Reflexión Democrática entre el 2011 y 2013, treinta congresistas no lograron que se apruebe ni uno solo de sus proyectos. Peor aún, algunos ni siquiera generaron una sola propuesta.

Estos números no sorprenden. Nuestro Congreso incurre sistemáticamente en una regulación anecdótica: no se legisla por lo que la evidencia sugiere, sino por lo que la gente siente. Estas propuestas tienden a caerse frente a un análisis serio de costo – beneficio y los proyectos terminan atrapados entre discusiones partidarias, la apatía de los congresistas y la burocracia estatal.

Frente a lo anterior, una Unidad de Comportamiento del Ciudadano permitiría destrabar el proceso de creación de normas sobre problemas que requieran de una visión conductual, tales como el incremento de la recaudación tributaria, donación de órganos, alimentación saludable, ahorro de energía, sistema de pensiones, entre otros.

De esta manera, la discusión pública se podría basar en data, permitiendo filtrar qué funciona y -más importante aún- qué no funciona, antes de ser sometido a la aprobación del Congreso. Esto dejaría en offside a propuestas populistas e idológicas sin sustento empírico.

En definitiva, una Unidad de Comportamiento del Ciudadano genera competencia por crear mejores leyes. Minedu Lab ya ha iniciado el camino. Es tiempo de que el MEF tome la posta y se convierta en el principal promotor de un cambio cultural que incentive el debate en base a evidencia, dejando atrás anécdotas, populismo e ideologías. Entender, experimentar y recién luego proponer. Algo que nuestros congresistas tienen que interiorizar, y una necesidad que PPK y su equipo deberían impulsar en su gobierno.

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Obtener un resultado favorable en un juicio o arbitraje; entender al consumidor y a tu cliente; implementar políticas públicas que causen un impacto, o comprender nuestro rol como abogados y alumnos no depende únicamente de haber seguido la carrera de Derecho. Creemos que conocer cómo piensa el ser humano y qué lo motiva a actuar es esencial para el ejercicio de nuestra profesión. Es por ello que, pese haber estudiado Derecho en la PUCP, nos vemos atraídos cada día más a la Psicología y por todas las herramientas que nos brinda. Desde el Psicoanálisis hasta el Neuromarketing, el Análisis Psicológico del Derecho nos otorga, como abogados, una serie de principios, teorías y explicaciones a las conductas y a las relaciones entre todos los operadores del sistema jurídico (tomadores de decisiones, creadores de políticas públicas, litigantes, alumnos, profesores, entre otros). Así, este blog no es otra cosa que un espacio para compartir nuestras ideas con ustedes. Por ahora somos un equipo de cuatro pero esperamos ser muchos más… Mario Drago y José María de la Jara co-dictan el curso de Análisis Psicológico del Derecho en la Universidad del Pacífico. Mario es Asociado del Área de Regulación y Competencia en Miranda & Amado, y José María es Asociado del área de Litigio Arbitral de Bullard, Falla, Ezcurra +. Carlos Rojas Klauer es Asociado del área de Competencia y Propiedad Intelectual de Lazo, De Romaña & Gagliuffi Abogados y tiene estudios en Psicología del Consumidor de la Escuela de Post-Grado de la UPC.

1 Comentario

  1. Que tiene que ver ppk con una propuesta inteligente? La ha planteado o echo suya ? A mi parecer ppk y la cordialidad, respeto, honradez e inteligencia…. van en diferentes semtidos

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