Editorial: Por buen camino

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Hace pocos días, la agencia calificadora de riesgo, Fitch Ratings, elevó la calificación crediticia del Perú desde BBB a BB+ en lo referido a la deuda en moneda extranjera, y de BBB+ a A- respecto a las emisiones en moneda local.

Esta nueva calificación ubica al Perú como el segundo país con mejor calificación crediticia de la región, después de Chile, colocándonos por encima de economías potentes como Brasil, Colombia, México y Panamá. ¿Cómo ha sido esto posible?

El análisis de la situación crediticia de un país se realiza verificando cuidosamente su información financiera y su capacidad de pago y de respuesta ante las deudas contraídas .Luego de este análisis, la agencia de riesgo, que actúa como intermediario financiero de información,  emite una nota que va desde A hasta D, según sea que el país tenga una alta calidad crediticia o por el contrario, se encuentre en crisis y haya dejado de pagar sus deudas.

En nuestro caso, el informe emitido por Fitch Ratings ha revelado que nuestro país se muestra como una economía sólida, con bajos niveles de endeudamiento e inflación, lo que nos ubica en una adecuada situación financiera en un contexto de crisis internacional.

Asimismo, y tal como lo ha resaltado el MEF, esta nueva calificación garantiza la solvencia del Perú y certifica la existencia de un adecuado manejo de la economía. Esta situación es consecuencia del modelo de libre mercado que el Perú viene aplicando desde hace varios años, el cual ha permitido que nuestro país sea percibido como un lugar más confiable y solvente. Sin duda, esta mejora generará beneficios tanto para el Estado (que obtendrá créditos a menores tasas de interés) como para las empresas (las que podrán acceder a financiamiento internacional más fácilmente).

A diferencia de otros países de la región como Venezuela y Brasil, en donde el gasto asistencialista y las políticas proteccionistas caracterizan la economía, y las manifestaciones de intervencionismo estatal han ahuyentado gran parte de la inversión privada, el Perú ha logrado establecer un adecuado equilibrio entre el mercado, el Estado y la sociedad civil, optando por políticas económicas beneficiosas y especialmente necesarias en el contexto de desaceleración actual. Un ejemplo aplaudible es haber optado por pertenecer a la Alianza del Pacífico, bloque notablemente abierto al mercado, en lugar de Mercosur.

Sin embargo, según el mismo informe de Fitch Ratings, aún debemos mejorar la calidad y la eficiencia de las instituciones y la democracia. Por su parte, Samuel Gleiser, presidente de la Cámara de Comercio de Lima, ha señalado que es necesario también, trabajar en el desarrollo infraestructura, competitividad y reducción de las barreras burocráticas para poder seguir a la par del crecimiento.

Desde esta redacción, aplaudimos el rumbo Estado viene llevando en materia económica. Sin embargo, consideramos que es importante continuar por este camino, aplicando políticas económicas abiertas al mercado y a la inversión privada, sin caer en políticas populistas, harto comunes en la región, que podrían desviarnos del camino al crecimiento.

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Las opiniones expresadas en este artículo editorial representan únicamente las del consejo editorial de Enfoque Derecho, y no son emitidas en nombre de la Asociación Civil THĒMIS ni de ningún otro de sus miembros.

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