Hoy, la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, y el líder del partido Peruanos Por el Kambio, Pedro Pablo Kuczynski, disputaron en segunda vuelta la presidencia del Perú para el periodo 2016-2021. Hasta el cierre del presente editorial, el conteo rápido publicado por las encuestadoras Ipsos y GFK posicionaban a Kuczynski en primer lugar y a Fujimori en el segundo, con una diferencia de 1% y 1.6%, respectivamente. Debido al corto margen que separa a ambos candidatos, resulta apresurado afirmar la victoria definitiva de Peruanos Por el Kambio en esta contienda. No obstante ello, la ilusión de que el fujimorismo no regrese al Ejecutivo se encuentra más latente que nunca, y es un sentimiento que esta casa editorial comparte.

De ganar Kuczynski se estaría evitando diversos escenarios que resultarían nefastos para nuestro país y las débiles instituciones que lo caracterizan. Cabe recordar que Fuerza Popular ostenta hoy una mayoría absoluta dentro del Poder Legislativo con un total de 73 parlamentarios por su bancada. De haber salido elegida Keiko Fujimori, las facultades fiscalizadoras propias del legislativo se verían mermadas en proporciones agobiantes con la finalidad de favorecer a los miembros del Poder Ejecutivo.

Tampoco podemos olvidar que el fujimorismo goza de una incesante fama por supuestos vínculos con el narco tráfico y la minería ilegal. Recientes investigaciones vincularon a su secretario general, Joaquin Ramirez, entre otros militantes, con el delito de lavado de activos. Asimismo, hay que recordar que la candidata del fujimorismo firmó recientemente un acuerdo con la Central Nacional de Mineros del Perú (Cenami) para iniciar un nuevo proceso de formalización de la minería informal y artesanal, el cual plantea la derogatoria del proceso de formalización iniciado por el actual Gobierno [1].

No obstante ello, la victoria de Kuczynski tampoco garantizaría un panorama color rosa. En tanto Fuerza Popular será el partido dominante en el Congreso, el mandato del candidato de Peruanos Por el Kambio podría carecer de gobernabilidad. Kuczynski tendría que lidiar una oposición bastante fuerte e institucionalizada que, en efecto, podría interpelar y censurar a sus ministros muy fácilmente, además de negar el voto de confianza al Gabinete de gobierno, insistir ante observaciones de ley del presidente de la República y bloquear aprobación de leyes ordinarias y orgánicas y la delegación de facultades [2]. Cabe recalcar, también, que a pesar de haber obtenido una mayoría en el proceso electoral acorde a las encuestadoras, esta se sustenta en su mayoría por el sentimiento antifujimorista, y no necesariamente por la convicción de que Kuczynski es quien debería asumir la Presidencia de la República.

Ciertamente, los siguientes cinco años no serán sencillos para el Perú. Así, la interrogante que se trae por sí sola a colación es; ¿qué podemos hacer los ciudadanos? No debemos olvidar que los peruanos vivimos en democracia. Sí, débil y joven en tanto la hemos mantenido por solo quince años, pero democracia al fin y al cabo. Y para honrarla y mantenerla hace falta encontrar algo más que elecciones libres y partidos políticos. Es preciso que en el régimen que nos caracteriza haya otras formas de controlar el ejercicio del poder concedido a los gobernantes a través de la participación ciudadana. Por ello, independientemente de que se confirmen los resultados mencionados anteriormente, la sociedad civil debe asumir un rol fiscalizador y vigilante con el gobierno. No solo nos basta con ejercer nuestro derecho al sufragio: ahora nuestro deber es exigir una verdadera representatividad por parte de nuestros parlamentarios y que el Ejecutivo se encargue de respetar y promover nuestros derechos.

“No es necesario ser gladiadores de la política para hacer que la democracia funcione. Pero sí es preciso que los espectadores no pierdan de vista el espectáculo” [3]. Hoy, 5 de junio del 2016, es momento de que los peruanos estemos más atentos que nunca. Hoy, 5 de junio del 2016, es necesario que no perdamos de vista a quien sea que gane la Presidencia de la República, pues es nuestro deber como ciudadanos no permitir el abuso de poder ni la inacción ante los principales problemas que aquejan a nuestro país. Hoy no nos toca cantar victoria, pero tampoco nos toca llorar una derrota. Hoy en adelante nuestro deber es asegurarnos que, independientemente del tinte que caracterice a los siguientes cinco años, nuestra democracia sea siempre respetada.


[1] http://larepublica.pe/politica/764254-keiko-fujimori-vuelve-insistir-en-derogar-decretos-sobre-mineria-ilegal

[2]    http://elcomercio.pe/politica/elecciones/escenarios-nuevo-congreso-mayoria-fuerza-popular-noticia-1894664

[3]    http://www2.ine.mx/documentos/DECEYEC/la_participacion_ciudadana_en_la.htm

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