Hoy, 10 de abril del 2016, se han llevado a cabo las elecciones generales. Así, hemos elegido a quienes pasarán a la segunda vuelta presidencial junto a nuestros congresistas y representantes en el Parlamento Andino. Existe mucha incertidumbre respecto a quién se encuentra en el segundo lugar de estos comicios presidenciales, pues el escenario mostrado por el Flash Electoral de las 4 de la tarde (con Pedro Pablo Kuczynski y Verónika Mendoza con un 20.9% y 20.3% de los votos, respectivamente) es, definitivamente, ajustado. Hoy, sin embargo, de lo único que podemos estar seguros es que Keiko Fujimori se encuentra en la segunda vuelta.

Esta situación ha generado sentimientos encontrados en el electorado: por un lado tenemos quienes celebran este acontecimiento, y por el otro están los que acusan al Perú de no tener memoria. Independientemente de la relación de Keiko Fujimori con su padre – el ex presidente Alberto Fujimori, ahora preso por crímenes cometidos durante su gobierno-, poco se ha hablado de Keiko como un ser individual a su progenitor. Por ello, en el presente editorial nos dedicaremos a descifrar quién es Keiko Fujimori y, en base a ello, entender la razón del escenario electoral presentado el día de hoy.

Keiko Fujimori estudió Administración de Empresas en la Facultad de Negocios de la Universidad Estatal de Nueva York, culminando la carrera en la Facultad de Administración de la Universidad de Boston en 1997 sin destacar académicamente. Luego de ello, demoró cuatro años en realizar una Maestría en Administración de Empresas en la Universidad de Columbia, cuando el tiempo promedio es de dos años.

Su trayectoria política inició en 1994 cuando, debido a la separación de sus padres, asumió el rol de Primera Dama. En el 2006 fue elegida Congresista de la República por el partido fujimorista, cargo que repasaremos más adelante. El 2011 postuló a la presidencia donde, habiendo llegado a segunda vuelta, perdió frente al ahora presidente Ollanta Humala. Hoy, Keiko Fujimori es lideresa del partido político Fuerza Popular y candidata a la presidencia.

A pesar de haber sido elegida como la congresista más votada en los comicios del 2006, solo presentó 126 proyectos de ley –cifra baja a comparación del promedio-, de los cuales solo se aprobaron 38. Lo más notable de Keiko, sin embargo, reside en el número de ausencias que acumuló en el Congreso: sobrepasó los 500 días de ausencias en este foro, sumando licencias y faltas al Pleno y comisiones de trabajo, destacando durante el periodo legislativo 2009-2010 por solo asistir a siete sesiones de 42 en la Comisión de Economía del Congreso.

Entonces, Keiko no se encuentra actualmente en la segunda vuelta debido a una carrera trascendental como parlamentaria o a sus grados académicos. Keiko está a un paso de la presidencia por lo que representa y lo que ha buscado representar. Si bien no tuvo un buen desempeño como parlamentaria estos últimos años, se ha dedicado a construir su candidatura.

Keiko Fujimori representa la educación y la salud en zonas alejadas o, mejor dicho, representa los colegios y los hospitales. Ha encarnado al ausente Estado recordando las propuestas de cemento de los 90. Sus visitas han sido esperanzadoras. Ha viajado a los lugares más alejados del país, donde servicios básicos resultan lujosos.

Keiko Fujimori representa la mano dura que muchos reclaman. Representa a las cifras espeluznantes de asaltos y asesinatos. Cree representar a ese 32% de la población urbana que ha sido víctima de algún hecho delictivo y las demás circunstancias que acrecientan la cifra. Representa a aquellos que votarían a favor de un gobierno autoritario que pueda resolver la inseguridad. No debido a su prolífica labor legislativa. No debido, tampoco, a su plan de gobierno, el cual el Instituto de Defensa Legal desaprobó en términos de seguridad ciudadana, llegando, incluso, a tildar de incomprensibles algunas propuestas.

Lo cierto es que Keiko es lo que es hoy, gracias a la memoria de su padre. A la memoria de aquel que tuvo mano dura. A quien sus simpatizantes atribuyen la captura de Abimael Guzmán y el fin del terrorismo. Keiko Fujimori representa el modelo económico y la Constitución de 1993. Ante la situación actual de desaceleración económica, principalmente causada por una caída en los precios de los minerales y la paralización de proyectos de gran envergadura, Keiko representa la continuidad y la inversión, así como también la continuidad política. Pareciese que se cumpliera el viejo dicho: mejor es mal conocido, que mal por conocer.

Keiko no llegó gratuitamente al Congreso. Llegó con una serie de propuestas y, además, llegó como la lideresa de un partido ampliamente representado en el Congreso. Y no cumplió. El único cargo público que ha ejercido lo ha hecho mal. Ante la pregunta, entonces, ¿quién es Keiko Fujimori?, respondemos: Keiko es hija de su padre. Y más que eso, no es mucho. Así como representa en todos los ejes de su plan de gobierno la línea política aparentemente positiva de su padre, representa también la clara línea negativa. Podrá haber intentado deslindar, pero el perfil del votante de Keiko, al fin y al cabo, es el mismo que aquel de Alberto.

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