Por Piero Vásquez, profesor de Derecho en la PUCP, magister en Derechos Humanos y abogado de la CIDH.

“Kwangmyŏngsŏng” (estrella brillante) es el impronunciable nombre de un programa experimental de lanzamiento de artefactos al espacio por parte del Gobierno de Corea del Norte, el cual inició hacia el final de los años noventa. En este sentido, si bien los juegos peligrosos de Corea del Norte ya no sorprenden, esta vez la reacción internacional ha tenido un fuerte alcance.

Corea del Norte habría comunicado a diversas organizaciones internacionales su beneplácito respecto del lanzamiento de su próximo satélite de observación de la Tierra en el marco de su programa Kwangmyŏngsŏng (el satélite lleva el mismo nombre que el programa). Dicha intención se materializó el pasado 6 de febrero de 2016, lo que provocó la inmediata reacción de Ban Ki-moon y la convocatoria de urgencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

De este modo, el Secretario General de las Naciones señaló que es “profundamente deplorable” que Corea del Norte hubiera utilizado “misiles con tecnología balística” en el lanzamiento de Kwangmyŏngsŏng y que dichas acciones resultaban en provocaciones incompatibles con sus obligaciones con la ONU. En su comunicado, el vocero de Ban Ki-moon hace referencia a la violación de resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que, como bien se sabe, deben ser cumplidas obligatoriamente por los Estados Miembros de dicha organización, en virtud del artículo 25 de la Carta de San Francisco.

Ahora bien, ¿tanta discusión por un satélite? El problema es que no existe una verdadera certeza respecto de la naturaleza bélica de los misiles Kwangmyŏngsŏng; es decir, no queda claro a la comunidad internacional si se trata de satélites, armas nucleares o misiles de hidrógeno. Lo cierto es que Corea del Norte se siente tan orgulloso de su programa que celebra la fecha de su primer lanzamiento y hasta estampillas postales le ha dedicado.

Es así que, en medio de este comportamiento poco transparente, el Consejo de Seguridad se reunió al día siguiente del lanzamiento y “condenó enérgicamente” el lanzamiento de lo que han llamado sin medias tintas: “misiles de largo alcance”. Del mismo modo, ha manifestado su voluntad de adoptar “medidas significativas adicionales” en vista de los supuestos próximos lanzamientos anunciados por Corea del Norte.

En efecto, el Consejo de Seguridad, desde el año 2006 viene condenando los ensayos nucleares de Corea del Norte y la incompatibilidad de los mismos con el Tratado de no proliferación de armas nucleares. Así, en esto que han llamado “medidas significativas adicionales”, cabe preguntarse si es que el Consejo de Seguridad está refiriéndose de modo claro y directo a la activación del sistema de seguridad colectiva en virtud del capítulo séptimo de la Carta de Naciones Unidas. De todas formas, si fuera de este modo ¿qué medidas sería capaz de tomar el Consejo de Seguridad para cambiar el curso de acción de Corea del Norte? Sobre estas posibilidades, ampliaremos la información en una próxima entrega.

 

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