Uruguay en la Comunidad Internacional

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Por David Sánchez Velásquez. Estudiante de la Facultad de Derecho de la PUCP.

Durante los cinco años de gobierno de José Pepe Mujica, Uruguay estuvo en boca de todos, gracias a la promulgación de medidas legislativas liberales— poco afines al conservadurismo latinoamericano—, tales como  la aprobación del matrimonio homosexual y la legalización de la producción y el consumo de marihuana. Además, Mujica se encargó de proyectar a nivel internacional la imagen de un Uruguay sumamente respetuoso de los derechos humanos, al brindar acogida a presos de Guantánamo y a refugiados, en especial niños y mujeres, que huían de la violencia que aún hoy azota a Siria. Todo ello le valió que el semanario inglés The Economist calificara a Uruguay como “el país del 2014”.

Sin embargo, con la transición del poder de Mujica a Tabaré Vásquez a inicios de marzo de este año, las luces que iluminaban al Uruguay, parecen irse apagando. No obstante, en mayo último, la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) eligió al embajador uruguayo, Luis Almagro, quien ocupaba el cargo de Canciller durante el mandato de Mujica, como su Secretario General por los próximos cinco años. La elección ha reavivado los ánimos de la Comunidad Internacional, pues se espera que Almagro imprima nuevos aires y bríos a la OEA, organización que clama por urgentes reformas. Si bien Almagro no es Mujica, la capacidad de los uruguayos para revolucionar su tiempo es parte de su idiosincrasia, por lo que permanecen intactas las expectativas del fin del anquilosamiento que ha padecido la OEA desde hace años.

Lo antes dicho sirve de pretexto para graficar que este pequeño país sudamericano siempre se ha ubicado un paso adelante de los demás Estados del continente e incluso del mundo. Para ejemplificar lo afirmado, debemos traer a colación un hecho por muchos desconocido. Hace pocas semanas atrás, el doctor José Burneo Labrín comentó en una de sus clases, dictadas en la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú, que Uruguay había sido el único Estado proponente de la abolición de la pena de muerte durante las sesiones de discusión para la aprobación de la Declaración Universal de Derechos Humanos en el año 1948. Entusiasmado por el descubrimiento del profesor, decidí ubicar la ponencia en mención. Así, hallé que el delegado uruguayo, el ilustre jurista Eduardo Jiménez de Aréchaga, quien luego se convertiría en miembro de la Comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas y después en juez y presidente de la Corte Internacional de Justicia, había señalado, con ocasión de la propuesta de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) de incluir en el artículo 3 de la Declaración la proscripción de la pena de muerte solo en tiempos de paz[1], “to submit an amendment for the abolition of the death penalty in time of war as well as in peace time[2].

Si bien hubo otros países latinoamericanos que se opusieron a la propuesta soviética[3], pues la pena de muerte aún podía aplicarse en tiempos de guerra, solo Uruguay se atrevió a proponer, como hemos leído, una enmienda abolicionista. Mientras el resto de participantes de Latinoamérica esperaban que otro fuese el que propusiese la abolición absoluta, Uruguay tomó la posta. Lamentablemente, la enmienda nunca fue sometida a votación[4] ni incluida en la versión final de la Declaración, pero quedará en los anales de la historia que Uruguay, una vez más, estuvo a la vanguardia de la Comunidad Internacional.


[1] A/C.3/265. Draft International Declaration of Human Rights: Amendment to the Draft Declaration (E/800)/Union of Soviet Socialist Republics: 12/10/1948. Disponible en http://www.un.org/en/ga/search/view_doc.asp?symbol=A/C.3/265 (visitado el 9 de julio de 2015).

[2] A/C.3/SR.103. Drafting of the Universal Declaration of Human Rights. General Assembly, 3rd session, Third Committee. 103rd Meeting, held Meeting, held on Friday, 15 October 1948: 01/01/1948. Disponible en http://www.un.org/en/ga/search/view_doc.asp?symbol=A/C.3/SR.103 (visitado el 9 de julio de 2015).

[3] SCHABAS, William A. “Las Naciones Unidas y la abolición de la pena de muerte”. En Por la abolición universal de la pena de muerte. Antonio Muñoz Aunión (coordinador). Valencia: Tirant lo Blanch, 2010, pp. 28-29. Disponible en http://www.academicsforabolition.net/repositorio/ficheros/358_143.pdf#page=21 (visitado el 9 de julio de 2015).

[4] Ídem, p. 29.

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