La acción, el tiempo y el mercado

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Por:  Jeffrey M. Herbener

Republicado con permiso. Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.

La fuente de toda teoría económica es la realidad de la condición humana. Como ser finito, el hombre distingue entre fines y medios. No puede alcanzar sus fines solo con un acto de voluntad, sino que debe aplicar medios para alcanzar sus fines. El hombre vive en un mundo ordenado pero finito. Utiliza medios produce solo efectos limitados para alcanzar fines. Dotado de razón, el hombre es capaz de percibir la conexión causal entre el uso de medios y el logro de fines. Cualquier acción dirigida a alcanzar un fin requiere renunciar alcanzar otro fin con los mismos medios. Y cualquier acción que utilice una serie de medios requiere renunciar a utilizar otra serie de medios para alcanzar el mismo fin. Por tanto, la acción requiere elegir. Como ser intencional, el hombre selecciona lo que percibe son fines de mayor valor a perseguir y lo que percibe son series de medios a emplear de menor valor. Por tanto, la elección requiere un juicio de la mente. Como alcanzar el fin es el propósito de una acción, es primordial el valor que atribuye la persona a alcanzar el fin. Una persona atribuye solo un valor derivado a los medios utilizados en la acción al ser meramente ayudas para alcanzar el fin. Los medios no tienen valor independiente del valor que una persona atribuya al fin que ayudan a alcanzar. La mente humana da valor a los medios de acuerdo con la ayuda que proporcionan para alcanzar un fin valioso. Las propiedades técnicas de cada uno de los medios que se combinan para alcanzar un fin pueden ser valorados distintamente por diferentes personas o por la misma persona en momentos distintos y, por tanto, no tienen impacto causal en la elección y acción independiente del juicio de la mente.

Como ser temporal, el hombre distingue entre antes y después. Puede, por tanto, juzgar el valor de alcanzar un fin antes de forma distinta que alcanzarlo después. Igual que el principio de preferencia está implícito por la finitud del hombre, la preferencia temporal está implícita por su temporalidad. Los seres temporales prefieren la satisfacción de un fin antes a la misma satisfacción después. El hombre da una prima a la satisfacción presente sobre la satisfacción futura. Como la preferencia temporal se refiere solo a la diferencia en valor de la satisfacción de un fin antes en lugar de la misma satisfacción después, el descuento que da una persona al futuro será uniforme a lo largo de todas las acciones con la misma estructura intertemporal. Además, el descuento se aplica a todas las acciones independientemente de cuándo elija una persona asumir cualquiera de ellas. Al elegir realizar una acción después, una persona está demostrando que el valor de la acción en el futuro excede a su valor en el presente, incluso cuando se aplica el descuento del futuro. Así que su elección temporal es conforme con el principio general de la acción, con el que elige una alternativa mejor valorada y renuncia a una menos valorada. Economiza sus acciones a lo largo de todos los aspectos de la acción sujeta a elección: fines, medios, lugar y tiempo.

En resumen, la mente humana integra todos los factores que afectan a la acción humana en un todo sistemático, reconciliando las características objetivas y técnicas del mundo, incluyendo el tiempo, mediante juicios de valor de una forma que produce la máxima satisfacción de fines.

La economía de mercado realiza esta integración para la sociedad. Los precios están determinados por las preferencias subyacentes de compradores y vendedores. Los factores objetivos no tienen un efecto independiente en los precios, sino que influyen en los precios solo mediante preferencias. Los precios de los bienes d consumo están determinados directamente por las preferencias que los consumidores tienen para ellos, expresadas en sus demandas de bienes. Los precios de los bienes de producción empleados para producir cada bien de consumo están determinados indirectamente por las preferencias de consumo al generar ingresos para el empresario que justifican la demanda que éste expresa de los mismos. Los empresarios pagan por cada factor de producción el valor monetario de su contribución a la producción.

Si el pago del factor se hace antes de que se reciba el ingreso por la venta del producto fabricado, entonces el pago se descuenta debido a la preferencia temporal. Este descuento de dinero futuro en relación con el dinero actual es el interés y determina el tipo puro de interés, o preferencia temporal. De esto se deduce que todos los bienes presentes que generen dinero futuro tendrán determinados sus precios descontando el dinero futuro por el tipo de interés para obtener la cantidad equivalente de dinero actual. Este proceso de capitalización genera un tipo de interés uniforme como la diferencia entre el dinero presente empleado para adquirir factores de producción y el dinero futuro obtenido por la venta del producto fabricado. Los precios así determinados son la base del cálculo económico, que permite a los empresarios evaluar las líneas de producción e inversión que la gente considera más valiosas.

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