Abogado Vs Comunicador (3/3)

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Por: Andrés Calderón, abogado por la PUCP, Máster in Law (LL.M.) por la Universidad de Yale y profesor de Derecho en la PUCP y UPC
Twitter: @MedioLegal

Republicado con permiso. El link al original se encuentra aquí

¿Abogado, periodista o algo en medio de ambos? ¿Volver al trabajo antiguo, buscar uno nuevo o apostar por el sueño de la empresa propia?

He conversado con varias personas que han vivido un tiempo en el exterior estudiando una maestría o doctorado y que han regresado al país de origen con interrogantes similares. Para quienes han pasado o pasan por ese trance, recomiendo este post del blogger vecino Joaquín Alcázar. A mí me generó cierta tranquilidad.

Durante este año fuera del país, el blog me sirvió para seguir practicando, de alguna forma, el ejercicio periodístico, y al mismo tiempo compartir parte de lo que iba aprendiendo en la maestría o en los trabajos que realicé al terminarla. Ya que en los últimos dos posts (aquíaquí) comenté acerca de lo que hice al culminar la maestría, me pareció apropiado aprovechar la encrucijada profesional en la que muchos nos hemos encontrado en algún momento, para discutir sobre la posibilidad de compatibilizar el ejercicio del Derecho (o de cualquier carrera para tal caso) con la práctica periodística. Al mismo tiempo, termino la trilogía, cierro este mini-círculo narrativo sobre la experiencia en el extranjero y anuncio el futuro de este blog.

El nombre de este blog refleja -precisa y hasta redundantemente- esta dicotomía. No es un blog completamente legal, ni completamente periodístico o sobre medios (de comunicación).

La ventaja de un blog, una página web o una columna temática, es que permite al autor escribir sobre un tópico del que tiene un conocimiento especializado y aproximarse a un público más amplio. Pero hay varias limitaciones también: el tiempo es escaso para escribir si es que se ejerce una profesión u oficio en paralelo, para quien domina a profundidad un asunto puede resultarle difícil explicarlo en términos sencillos, hay poca demanda por la difusión masiva de contenidos especializados (y en el Perú, la oferta de periodistas especializados es también muy escasa), y la práctica profesional paralela restringe los temas que un comunicador puede abordar.

Como abogado, uno puede litigar en casos, asesorar a personas, dar consultorías a empresas, representar a instituciones, y con todas ellas tiene un deber de confidencialidad, de guardar reserva sobre la información que maneja. El escribir sobre alguno de los asuntos en los que uno participa también puede, en algún caso, perjudicar los intereses de la persona a la que se asesora o representa. Y esto que pasa en el mundo de las leyes también puede replicarse con el caso de economistas, ingenieros, asesores de inversiones, publicistas, etcétera.

Por todas estas razones, parece que la especialización en una rama profesional va en sentido opuesto a la práctica periodística, sobre todo la peruana, muy acostumbrada –en mi opinión- a generalidades y a la superficialidad antes que a la especialización y a la profundidad.

Una de las varias personas que conozco que hicieron un tránsito exitoso de una profesión distinta (en este caso, el Derecho) al Periodismo, Augusto Townsend, me dijo hace poco “no dejes que la maestría te aleje del oficio (periodístico)”. Pero si se cumplen las premisas anteriores, entonces mi maestría en Derecho efectivamente me habría alejado más del oficio.

Me rehúso a esa idea. De hecho, creo que la maestría y el año en Estados Unidos me acercaron mucho más a las comunicaciones. En Yale conocí a muchos profesores que eran colaboradores frecuentes de medios de prensa. Una de las más reconocidas profesoras, Linda Greenhouse, es periodista y ganadora de un Pulitzer en Periodismo por su cobertura de la Corte Suprema norteamericana. Además, llevé dos cursos (‘Derecho de Medios’, y ‘Cómo escribir sobre Derecho en prensa y web’) con abogados que trabajan principalmente como periodistas. Mi experiencia allí me demostró que se puede ser periodista y especialista y que, a pesar de las limitaciones, no tengo por que escoger entre ser abogado o comunicador. Por el contrario, estoy convencido que ser un buen comunicador es una parte esencial de mi faceta como abogado y, en especial, como profesor.

Hace varias semanas tenía en mente escribir este post como uno de despedida. Si escogía ejercer a tiempo completo el periodismo, el medio de prensa que estaba interesado en contratarme requería exclusividad. Y si escogía volver al Derecho iba a tener todos los limitantes que ya he mencionado. Parecía que el blog había llegado a su fin. Ahora que pienso que puedo compatibilizar ambas tareas (abogado y comunicador), he decidido mantener abierto el blog, pero con un giro hacia un tema que me interesa mucho y que al mismo tiempo me permite expresarme sin muchas limitaciones dado el nuevo puesto que he asumido -Secretario Técnico del Tribunal de Solución de Controversias de Osiptel-. A partir de ahora, el blog se “especializará” en medios de comunicación y abordará las nuevas prácticas periodísticas, las nuevas tendencias, negocios y modelos empresariales del mundo de las comunicaciones. De rato en rato, la parte legal aparecerá pues, después de todo, el nombre del blog sigue siendo ‘Medio Legal’.

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