Moisés, los diez mandamientos y la redacción de escritos arbitrales

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Por: Jose Luis Repetto Deville

En un reciente y muy interesante artículo publicado en Arbitration International, Barton LEGUM[1] propone los diez mandamientos de la redacción de escritos en el arbitraje internacional. Según el autor, estas recomendaciones buscan lograr el mayor impacto posible en los árbitros a través de un escrito. Propone un lenguaje simple, utilizar párrafos temáticos, evitar la tentación de responderlo todo, ser muy estratégicos a la hora de redactar, entre otras sugerencias. Sin más entretelones, veamos entonces cuáles son los diez mandamientos que propone LEGUM.

Mandamiento1: Usarás frases cortas.

El autor parte de la premisa que los árbitros son personas ocupadas. Y, en efecto, lo son. Suelen no tener sólo un arbitraje, sino varios. Además, muchos desempeñan funciones como abogados en sus respectivos estudios. Algunos árbitros leen cuidadosamente un escrito, pero otros lo suelen hacer antes de las audiencias. Por tanto, un escrito será efectivo en tanto logre transmitir la información de la manera más fácil posible. Mientras más corto un escrito, mejor será la comunicación. Y a los abogados se les contrata para comunicar posiciones.

Mandamiento 2: El lenguaje será entendible por todos

Con la expansión del arbitraje en el Perú, cada vez es más frecuente que los tribunales arbitrales estén compuestos por abogados con nacionalidades distintas. En ese sentido, debemos ser cuidadosos con las metáforas.  Ante un tribunal arbitral compuesto por un árbitro de un país que no se caracteriza por las corridas de toros, o que se sabe que el fútbol no es su deporte más popular, no se recomienda utilizar expresiones como “la contraparte trata de torear las consecuencias del contrato” o “las gambetas de SAP Perú a este arbitraje son infructuosas”.

Mandamiento 3: Utilizarás párrafos temáticos

Es importante que al iniciar un párrafo el lector sepa hacia donde va. Es mejor adelantar el argumento y luego desarrollarlo, que mantener en suspenso al lector. Y es que, como bien señala LEGUM, los escritos legales no son como una novela de ciencia ficción, en la que el lector debe llegar al final para enterarse de qué trata la historia. Por ello, el autor propone que cada párrafo inicie con una idea y luego sea desarrollada.

Mandamiento 4: Llamarás a las partes por su nombre y no por su posición procesal

Como señalé, los árbitros son personas ocupadas que tienen varias controversias por resolver. De modo que su cabeza está tan llena de demandantes y demandados como de casos existentes. Por consiguiente,  y como apunta LEGUM, al momento de redactar conviene utilizar los nombres de las partes a fin de ayudar a recordar al Tribunal y no simplemente llamarlos “el demandante o la actora” y “la demanda”. De esta manera, la historia que se cuenta cobra más vida utilizando nombres que expresiones de posiciones procesales.

Mandamiento 5: Evitarás la personificación

El autor recomienda que al momento de redactar no se usen pronombres personales. Sostiene que es mejor referirse con el nombre de la parte que los abogados patrocinan a utilizar un “nosotros”. Esto es cierto, a ningún abogado le gusta sentir que lo acusen de un actuar doloso o de mala fe.

Mandamiento 6: Evitarás abreviaciones que no sumen

Para LEGUM la atención del árbitro es crucial y debes maximizar el impacto. Ello implica que el árbitro no realice un ejercicio de memorización de todas las abreviaturas posibles. Por ello, cuando se utilicen abreviaturas deben ser precisas y que permitan al lector recordar fácilmente. No es lo mismo que a la empresa “SAP del Perú de Diseño y Estructuras S.A.”, se le denomine “SAP Perú” a que se utilicen las siglas “S.A.P.P.D.E.”.

Mandamiento 7: ¡No explique el argumento de su contraparte!

Muchas veces, cuando se contesta una afirmación de la contraparte, se empieza por explicar detalladamente el argumento para luego pasar a rebatirlo. En ciertos casos esto puede ser útil. Sin embargo, en otros no tanto. El Tribunal debe saber, cuando se contesta, a qué puntos se refiere, pero no hay que caer en el error de repetir exactamente los argumentos de la contraparte. Perderá atención, sonará repetitivo e incluso puede que explique usted mejor el argumento de su contraparte, cosa que no es conveniente. Por tanto, es mejor señalar que el argumento de la contraparte es equivocado y explicar las razones.

Mandamiento 8: Los hechos son para mostrar no para argumentar

En el acápite “hechos” existe la tentación de comenzar a argumentar. Los hechos de un caso son claves para obtener una victoria. Por ello, deben estar orientados a que el lector saque sus propias conclusiones. Deben ser prestados de una manera que lleve al lector a la conclusión de que su cliente tiene la razón. El lenguaje debe ser objetivo y neutral, sin utilizar argumentos. Deben ser utilizados para que luego, en la sección de argumentación, les saque el máximo provecho.

Mandamiento 9: Evite los superlativos

Para LEGUM, los árbitros suelen leer los escritos de manera crítica. Buscan determinar si lo que se escribe tiene sentido con los hechos o la ley. Por ello, el árbitro se dará cuenta cuando un argumento es malo o cuando es uno interesante. En ese sentido, cuando se contesta un escrito de la contraparte se debe evitar la tentación de responder utilizando superlativos buscando enfatizar la falta de razón de un argumento. A veces es mejor utilizar correctamente los sustantivos y los adjetivos. No es lo mismo decir que “este argumento es recontra paupérrimo” a señalar “tal argumento no resiste mayor análisis”.

Mandamiento 10: Comience los escritos con quién es y qué solicita

LEGUM recomienda que los escritos comiencen con identificar a quién representa y qué solicita. No conviene dejar esperando al árbitro a que en medio del escrito encuentre entre dos oraciones lo que usted está solicitando, o que tenga que ir a la última página y busque debajo del “por tanto” lo que pide. Es mejor comenzar con “En nombre de SAP Perú solicitamos que rechace la exhibición de documentos solicitada por JBK Solutions por los argumentos que enunciamos a continuación”.

Si bien estos mandamientos estarían dedicados al arbitraje internacional entre partes con distintas culturas jurídicas, podrían ser perfectamente aplicables no sólo en el arbitraje doméstico sino también a procesos judiciales o procedimientos administrativos. El autor no busca que se conviertan en los dogmas o en las tablas con las que Moisés bajó del Monte Sinaí, sino que simplemente ayuden a maximizar el impacto de los escritos legales. Al fin y al cabo, todo escrito tiene como objetivo principal: persuadir e impactar en una decisión favorable del Tribunal Arbitral. Para ello, no existe una receta que te asegure ganar un caso. Pero sí existen mandamientos, que si los cumples, te acercarán al reino de los éxitos.


[1] Barton  Legum, The Ten Commandments of Written Advocacy in International Arbitration. En: Arbitration International. (LCIA 2013 Volume 29 Issue 1 ) pp. 1 – 6

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