¿Hogwarts discrimina? Los squibs y la educación inclusiva

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Por Renato Constantino, investigador del Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la PUCP. Muggle, abogado y friki. (@constantinor)

Durante los libros 5 y 6, la serie de Harry Potter parece ser una oda a la inclusión contra una amenaza que busca la limpieza étnica del mundo mágico. Magos (puros y mestizos), hombres lobos, elfos domésticos, gigantes pelean codo a codo contra dicha amenaza.

No obstante, como ha sido bien señalado, hay una carencia clave en el mundo inclusivo de Harry Potter: ¿qué pasa con los squib? Antes de responder a dicha pregunta, es necesario establecer quiénes son los squibs y su status en el mundo mágico. Podríamos ensayar la siguiente clasificación de personas en el mundo mágico:

  • Mago = poseedor de magia
  • Muggle = persona no poseedora de magia
  • “Sangre sucia” = Mago hijo de padres muggles
  • Squib = persona no poseedora de magia hijo de padres magos

Los squib son personajes tradicionalmente discriminados. No tener magia en el mundo mágico es una desventaja terrible y un factor de estigmatización. Es posible ver esto en el desprecio con que se trata a Argus Filch, conserje de Hogwarts (y el miedo posterior que tiene a que se descubra que es un squib);[1] también es posible apreciarlo en el trato que recibe Arabella Figg cuando da testimonio ante el Wizengamot en el juicio a Harry Potter; o en el poco aprecio que siente Ron por su tío contador. Más aún, es devastador por todo lo que tuvo que pasar Neville Longbottom para que se pudiese comprobar que no era un squib.[2]

Ahora bien, hay que señalar que ser un squib, dentro del mundo mágico, es una persona con discapacidad. De acuerdo con la definición de la Convención sobre los Derechos de las personas con discapacidad, se entiende que esta surge cuando interactúa una deficiencia personal con barreras sociales. Así, en el caso de los squibs existe una deficiencia (falta de magia)[3] que se combina con la total falta de adaptación del mundo mágico para los squibs. Una de las consecuencias más terribles de esto es la exclusión total de los squibs de la educación mágica. J.K. Rowling ha señalado que los squibs no van al colegio. En tal sentido, este artículo pasa a una segunda etapa donde intentaré probar que es posible aplicar la educación inclusiva en Hogwarts.

La educación inclusiva postula que todos tenemos derecho a participar en las instituciones educativas. No son los niños los que tienen que cambiar sino los las instituciones, sus procedimientos y prácticas.[4] Así, “los sistemas educativos deberían dejar de considerar a las personas con discapacidad como problemas que hay que solucionar, y actuar de manera positiva ante la diversidad del alumnado, considerando las diferencias individuales como otras tantas oportunidades para enriquecer la enseñanza para todos”.[5] La pregunta que surge es: ¿cómo hacemos que Hogwarts sea accesible para estudiantes con discapacidad?

Para esto es necesario apuntar a otro concepto que se desarrolla en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad: el ajuste razonable. De acuerdo con este instrumento internacional, los ajustes razonables son: “las modificaciones y adaptaciones necesarias y adecuadas que no impongan una carga desproporcionada o indebida, cuando se requieran en un caso particular, para garantizar a las personas con discapacidad el goce o ejercicio, en igualdad de condiciones con las demás, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales”.[6] En tal sentido, eso ya se hizo con algunos de los profesores que dictan en Hogwarts:

  • Remus Lupin: profesor licántropo[7] quien cuenta con licencias para ausentarse cuando pasa por la transformación. De hecho, Dumbledore le permitió estudiar en Hogwarts sabiendo de su condición y aplicando un ajuste razonable para su situación que consistía en poder salir del castillo durante sus transformaciones.
  • Rubeus Hagrid: profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas pudo dictar a pesar de no poder utilizar magia.
  • Profesor Binns: profesor de Historia de la Magia que es un fantasma, lo cual indica que tampoco puede utilizar magia.

Como se ve en los últimos dos ejemplos, es posible que seres que no ejecutan magia dicten en Hogwarts. En tal sentido, ello debería trasladarse también a los alumnos. Así, aplicando la dinámica del ajuste razonable, consideramos que es posible adaptar la mayor parte de los cursos de Hogwarts salvo unos pocos. Planteamos la siguiente tabla:

Cursos que no requieren adaptación Cursos que requieren adaptación (solo se llevaría la parte teórica) Cursos que requieren adaptación (solo se llevarían siempre que no se requieran realizar encantamientos) Cursos que requerirían exoneración
Astronomía Defensa Contra las Artes Oscuras Herbología Encantamientos
Historia de la Magia Cuidado de Criaturas Mágicas Transformaciones
Estudios Muggles
Pociones
Estudio de Runas Antiguas
Aritmancia
Astronomía
Adivinación

Como se ve, es posible adaptar la currícula de Hogwarts para que los squib puedan participar en igualdad de condiciones con el resto de compañeros. Adicionalmente, en tanto la educación inclusiva busca el acceso y la permanencia, es necesario que todo el sistema educativo se adapte. En tal sentido, es necesario plantear la modificación de los TIMO (Título Indispensable de Magia Ordinaria) y EXTASIS (Exámenes Terribles de Alta Sabiduría e Invocaciones Secretas) para que los estudiantes squib puedan tomarlos.

Este artículo ha buscado probar la situación de desventaja de los squib en el mundo mágico como producto de su discapacidad y, al mismo tiempo, plantear la necesidad y posibilidad de adaptar Hogwarts para que todos los miembros de la comunidad mágica puedan participar de ella en igualdad de condiciones. Cabe recordar que la historia de Harry Potter se desarrolla en los años 90, mucho antes de la adopción de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Cabría esperar que quienes estén a cargo hoy del Ministerio de Magia y de Hogwarts hayan tomado las medidas necesarias para aplicar las disposiciones del instrumento internacional antes mencionado.


[1] En el primer libro, Argus Filch se muestra temeroso de que Ron y Harry descubran que él toma cursos de magia rápida para compensar su falta de magia.

[2] Como se sabe, los familiares de Neville descubren que no es un squib luego de que su tío lo suelta de la ventana y él rebota por la calle.

[3] Cabe resaltar que esta falta de magia no es total. Arabella Figg puede ver dementores y Merope Gaunt (madre de Tom Ryddle y aparente squib) pudo realizar una poción de amor.

[4] Si se desea más información sobre educación inclusiva, pueden consultar mi tesis de licenciatura, en especial el capítulo 2. Disponible aquí: http://tesis.pucp.edu.pe/repositorio/bitstream/handle/123456789/5994/CONSTANTINO_CAYCHO_RENATO_DERECHO_EDUCACION.pdf?sequence=1

[5] MUÑOZ, VERNOR. El derecho a la educación de las personas con discapacidades. Informe del Relator Especial sobre el derecho a la educación, Vernor Muñoz. A/HRC/4/29, pár. 9

[6] Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Art. 2

[7] Pronto, un artículo sobre la licantropía como discapacidad y la responsabilidad penal de los hombres – lobo cuando están convertidos.

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Pasamos la Facultad anhelando algún ejemplo interesante. Nadie nos habló de los problemas de filiación de Luke Skywalker, nadie nos contó cómo debíamos entender la soberanía de Genosha, nadie explicó si la segregación de muggles y magos era correcta. Tampoco nadie nos dijo qué pasaba con la herencia de Gokú cada vez que resucitaba, cuál era el interés superior del niño en el caso de los Caballeros del Zodiaco, si Ranma era transexual o transgénero, ni tampoco si el Sr. Spock tenía derechos humanos. Buscamos crear un espacio donde se puedan responder esas preguntas. Donde la ficción sea el alimento sobre el que construimos el Derecho. Si la realidad se vuelve plana, ¿no vale la pena ver más allá, ir más allá? Creemos que la ficción nos ofrece esa chance.Y dentro de la ficción apostamos por las subculturas que se han visto marginalizada: los cómics, el anime, el manga, los súper héroes, la magia, la fantasía, lo medieval, lo gótico, lo espacial. Parece un trabajo inútil o descabellado, pero, como señalaba André Breton hace casi un siglo, “no debe ser el miedo a la locura el que nos obligue a poner a media asta la bandera de la imaginación”. Muchas personas buscan escapar del Derecho a través de libros, películas o la TV. Buscan desabotonarse la camisa, desajustarse la corbata (o soltarse los tacos) para liberarse del Derecho. No nosotros. Combinamos nuestras obsesiones. Vemos al Derecho en las páginas del cómic y mientras estamos en el cine. Lo vemos en la última serie de Netflix, en el manga que acabamos de descargar y en cada misión que nos toca hacer en el Play 4. Sería más fácil desconectar y desengancharnos del Derecho. Sería más fácil no cuestionar el conocimiento jurídico, pero no podemos, así que creamos este blog para canalizar nuestras obsesiones de esta forma. Vamos por el margen del Derecho. Lo acariciamos pero nos alejamos a la vez. Este es nuestro placer culposo (y doloso). No estamos. Somos Outlaws. Blog colectivo conformado por Carlos Elguera, Karen Bertola, Julio Rodríguez Vásquez, Renato Constantino, Rita Zafra, Adrián Lengua, Javier Murillo y Pablo Rosales.

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