Esta semana se ha producido un nuevo intento de liberar al ex presidente Alberto Fujimori. Sin embargo, este nuevo intento de liberación ha ido un poco más allá: no solo se han usado argumentos jurídicos o humanitarios, sino que se ha recurrido a la presión política.

Como se sabe, la semana pasada se presentó, en la comisión de Justicia del Congreso y por iniciativa de Roberto Vieira, un proyecto de ley que pretendía dar beneficios penitenciarios a adultos mayores de 75 años y que cumplan con ciertas características. Para muchos, este fue prácticamente un proyecto de ley que tenía nombre propio: Alberto Fujimori. Finalmente, este proyecto fue desaprobado. Lo curioso es que horas después de que se desestimara esta iniciativa, los Congresistas Fujimoristas anunciaron que procederían con las acciones de interpelación y potencial censura del Ministro de Defensa, Carlos Basombrío, y el Ministro de Transportes y Comunicaciones, Martín Vizcarra.

¿Cuáles han sido las razones por las que decidieron interpelar a los Ministros? En el caso de Carlos Basombrío, lo que se le critica es la pasividad con la que actuó la Policía Nacional del Perú en la marcha en la que miembros del Movadef se manifestaban a favor de la liberación de Abimael Guzmán, acción que para algunos fue considerada como apología al terrorismo. Además, se critica, de forma vaga y sin datos en concreto, los pocos avances en seguridad ciudadana y la lucha contra la delincuencia. Por otro lado, Martín Vizcarra será interpelado el día jueves por supuestas irregularidades en la aprobación y adjudicación al consorcio Kuntur Wasi del proyecto para la construcción del Aeropuerto Chinchero.

Como se puede observar, las supuestas motivaciones de las interpelaciones responden ciertamente a criterios poco claros. Se está buscando la responsabilidad política cuando en realidad son acciones aisladas o de administración que bien podrían controlarse desde los propios ministerios. Sumado a ello está el momento en que ambas acciones han sido planteadas. Como bien se recuerda, el cuestionamiento a la adjudicación de la buena pro para la construcción del Aeropuerto de Chincheros ya tiene bastante tiempo en la palestra; sin embargo, resulta muy curioso que justo cuando el indulto a Alberto Fujimori toma relevancia pública se decida plantear la interpelación al ministro.

¿Todos estos intentos de interpelación son fines en sí mismos o son más bien un instrumento para lograr un objetivo mayor? Para nadie es un secreto que la bancada Fuerza Popular debe su popularidad casi por completo a Alberto Fujimori, por lo que verlo en libertad no solo es una prioridad, sino una necesidad. En tanto necesidad y dada la actual condición de salud de Alberto Fujimori, no sorprendería que la bancada Fujimorista aproveche su mayoría en el Congreso y su avasallante fuerza política para intentar obligar al Poder Ejecutivo a que lo indulte, ya que como se recordará, el Presidente de la República tiene la facultad constitucional de hacerlo.

Todo indica que, una vez más, la bancada fujimorista hace despliegue de su mayoría para presionar al gobierno para satisfacer sus intereses. La interpelación es una figura legal y política que debe ser utilizada con responsabilidad y cuando realmente los hechos lo exijan. El fujimorismo viene desvirtuándola desde hace ya algún tiempo – como en el caso del ex ministro Saavedra – sin ningún tipo de reparo.

En esa línea, consideramos que el ejecutivo no debe ceder ante estos intentos de presión política que lo único que buscan es satisfacer los intereses particulares de un partido. Asimismo, hacemos un llamado a la ciudadanía para mantenerse atenta a fin de evitar cualquier abuso del poder otorgado a nuestros parlamentarios.

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