“Yo soy el Señor y no hay ningún otro. Yo modelo la luz y creo la oscuridad; establezco la paz y creo el mal. Yo, el Señor, hago todas esas cosas.” (Isaías 45:7)

Hablar de Star Wars es hablar de mitología. George Lucas, seguidor de Joseph Campbell, quien a su vez fue seguidor de Carl Jung, dijo respecto a Star Wars: “estoy contando un mito viejo en una nueva forma”. Por ello, en este texto quiero cruzar características del lado oscuro en Star Wars con algunos otros mitos, de diversas tradiciones mitológicas, para ver qué nos puede decir ese pasado simbólico sobre nuestra realidad presente, en la que el lado oscuro del ser humano parece exigir cierta comprensión.

Esta movida hacia el pasado a través de lo mitológico y simbólico fue recomendada por el mismo Freud, quien en una carta a Einstein sobre el por qué de la guerra, dijo: “Quizás haya adquirido usted la impresión de que nuestras teorías forman una suerte de mitología, y si así fuese, ni siquiera una mitología grata”, y más adelante habla de “… nuestra mitológica teoría de los instintos”. Freud, quien estudió el instinto de muerte y conocía bien su tradición, muestra en su pensamiento cómo el ser humano puede ser comprendido desde la mitología. Como diría Jung: en sus historias, tramas y símbolos el ser humano ha proyectado aquellas fuerzas que siente intensamente en su interior.

Star Wars en esa medida nos habla del presente en lenguaje simbólico. Este último no nos es tan familiar, en un mundo tan pegado a lo externo y al materialismo científico. Pese a ello, trataré de amplificar las imágenes y sentidos de lado oscuro en Star Wars en el contraste con otros mitos que parezcan hablar de temas similares. Por supuesto, nuestras referencias y reflexiones son de carácter exploratorio, como creemos debe de ser todo abordaje de un tema tan complejo. El lado oscuro se oculta del mundo de lo externo por lo que es a través de historias cargadas de simbolismo y sentido oculto, como los mitos, que podemos comprender mejor.

  1. Serán como dioses: dos formas de relacionarse con la fuerza

Una primera idea que sale con claridad de nuestra lectura de la mitología es que al lado oscuro se llega cuando se quiere ser como dioses y evitar la muerte. Anakin tiene, en ese sentido, interesantes parecidos con Orfeo, un personaje importante de la mitología Griega. Ambos van al lado oscuro para salvar a sus mujeres de la muerte y ambos terminan perdiéndolas. El deseo de vencer a la muerte siempre está en la mitología bien presente en forma oscura. En la mitología griega Sísifo fue uno de los que trató de hacerlo, burló al mismo Zeus y encadenó a Tánatos, escapó de Hades, pero al final terminó con un castigo terrible. Este deseo de evitar a la muerte es parte del deseo de ser como dioses, de “ser inmortal” y de poder evitar la muerte del ser querido. El deseo de burlar a la muerte se ve también en cuentos de hadas como The Godfather Death, de los hermanos Grimm y en historias como la de The Deathly Hallows, en Harry Potter.

Hay también, en el “ser como Dios”, un deseo de adquirir sabiduría. Eva come de la manzana del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal porque el fruto “… era… deseable para adquirir sabiduría…”. La serpiente le había ofrecido que si comían serían como dioses y también les aseguró que no morirían. En la Torre de Babel, las gentes de todo el mundo se unen para construir una torre que llegue hasta el cielo, unificando el mundo terrenal con el de los cielos, jugando a ser como dioses al desafiar de algún modo la creación y el orden natural de las cosas, en la que cielos y tierra fueron separados por Dios.

Adán y Eva cayeron del paraíso y de ser inmortales (lo eran antes de comer del fruto) pasaron a poblar la tierra. La Torre de Babel fue destruida por Dios, quien dio a cada grupo una lengua diferente, para confundirlos. Sísifo termina arrastrando la piedra y Orfeo termina sin su mujer y siendo desmembrado por figuras femeninas asociadas al dios Dionisio. Anakin arde en el infierno, sobrevive gracias a un aparato exterior, pierde a su mujer y muere pidiendo a su hijo que le quite la máscara para verlo con sus propios ojos. El sobrino de la muerte termina muerto en el infierno, y los magos en The Deathly Hallows mueren también.

No les fue muy bien a quienes trataron de ser como dioses, al menos no a los que hemos mencionado. A otros les fue mejor. Cristo es un ejemplo de “ser Dios y humano”, pan y vino, y ejemplo de integración. Él aconsejaba buscar a Dios en el interior, como quien aconseja escuchar la voz interior, de Obi Wan. La fuerza está en el interior, y ahí también se encuentra el balance. Pareciera que uno puede buscar conectarse con lo divino, o con la fuerza interior, por vías internas y no necesariamente externas; como en el caso de Babel, en el que los seres humanos querían llegar al cielo “por fama”, con la construcción de una torre. El mensaje de Cristo es en ese sentido profundamente gnóstico, pues brinda un gran peso al mundo que uno conoce con los ojos cerrados. El camino hacia la fuerza debe seguir esa ruta, más que la de la construcción de torres o estrellas de la muerte.

Ese mismo mensaje es también cercano a aproximaciones orientales a lo divino. De hecho, en un texto sobre Star Wars y las religiones orientales se indica que Padmé Amidala obtiene su nombre de Padma, una palabra que de acuerdo a Campbell significa la Dama de Loto, haciendo referencia a la flor de loto, de la que Vishnú hizo crecer a Brahma, el “señor de la luz” en la mitología hindú, quien luego fomentaría la creación de Krishna, figura de justicia, que es corporal y divino al mismo tiempo. En la mitología egipcia, Horus, quien reintegra al desmembrado Osiris dándole uno de sus ojos, es representado también sentado en una flor de loto. Así, de la flor de loto salen figuras de luz, de reintegración, de justicia, que tienen similitudes con la figura de Cristo. La idea de desconfiar de los sentidos y ver la realidad interna está muy marcada también en la mitología hindú; pues se muestran ejemplos de caminos a la integración de lo externo con lo interno, entre el cuerpo y la naturaleza con el espíritu, de modo bastante más armonioso que el seguido por aquellos que fracasaron al buscar la conexión desde lo externo y por fama, sabiduría o deseos de inmortalidad.

Luke Skywalker parece ser representante del camino que nace de Padma, que genera balance y encuentra la fuerza en el interior. Skywalker, el elegido que no se torna al lado oscuro, es un apellido interesante. Dice Fielding al respecto:

“… Skywalker también es la traducción inglesa de la palabra sánscrita daikini. Un daikini es demonio femenino en la creencia popular hindú. En Tibetano la palabra es khadroma: al desmenuzarla, kha significa espacio celestial y dro significa caminar; y ma señala el género femenino… Para el budismo tibetano este mismo ser… se mueve por el nivel más alto de la realidad. Como explica John Myrdhin… Daikini es una manifestación de la energía del conocimiento iluminado, en el flujo de conciencia del individuo devoto varón, que despierta a su vez la conciencia hacia el camino espiritual…”.

Skywalker, es el caminante del cielo, aquel que logra lo que no se logró en Babel: unir a los polos opuestos, el mundo de lo espiritual con el mundo de lo corporal, de lo invisible con lo visible, de lo interno con lo externo. Como el vino y el pan, el cuerpo y la sangre, el alma y la materia, en el rito sacrificial del cristianismo. Ese es el camino del balance en la fuerza, el camino de la integración de los opuestos. Luke, Cristo, Osiris, Brahma, Buda, entre otros, son los representantes de ese camino, los elegidos para traer balance y evitar la desintegración del lado oscuro.

Asociado a lo anterior, tenemos un punto a recalcar en la idea de “ser como dioses”, que tiene que ver con la arrogancia frente a la humildad. La fuerza que fluye en el ser humano, no es del ser humano, al igual que su lado oscuro. El Jedi tiene que entender esto, ya que eso le permite comprenderla y utilizarla para su bien. La idea de “pobreza de espíritu” mencionada por Cristo en el Discurso de la Montaña también representa, en de los aspectos que resalta Hani, la idea de humildad, de reconocer que las fuerzas interiores en el ser humano tienen un gran poder y que uno debe buscar conectarse con él y tender al balance. El lado oscuro presenta la ilusión de que uno puede dominar y controlar esas fuerzas. El resultado en Anakin es que termina siendo desmembrado en el fuego, para luego ser presa de un exterior del que depende para vivir, y también de fuerzas internas que lo controlan, como el odio, el miedo, la culpa y el dolor por la pérdida. Darth Vader mismo parece aceptar hacia el final que él no es su verdadero ser, que es demasiado tarde para él, que debe obedecer y que el odio lo controla. Su último deseo es entonces ver con sus propios ojos.

Hay también en este punto un mensaje que en la mitología griega es muy claro, porque siempre merece duras sanciones de los dioses: no se debe intentar ir en contra de la naturaleza. En Babel tratan de unir cielo y tierra, Anakin, Sísifo y compañía, tratan de evitar la muerte, y a todos les va mal porque la naturaleza tiene un ciclo, tiene sus propias leyes y un poder del que también somos parte, y que debe ser comprendido y respetado con humildad. Esta palabra etimológicamente quiere decir “andar en verdad”. Creer que el ser humano, desde lo externo, domina y controla las fuerzas de la naturaleza y del espíritu es andar en la mentira del lado oscuro. En ese sentido, el primer mago en The Deathly Hollows se cree invencible y otro mago lo mata, el segundo intenta traer a la mujer deseada de la muerte, ésta se desintegra en el mundo de los mortales y el mago se mata. El último, que era humilde y solo pidió el manto de invisibilidad, termina viviendo hasta que pasa el manto a su hijo y se va con la muerte, como iguales. El mensaje es similar a los anteriores: la humildad lleva a la vida, la arrogancia e ilusión de poder a la muerte.

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Abogado por la Facultad de Derecho de la PUCP, donde se desempeña como Profesor a Tiempo Completo. Tiene a su cargo los Cursos “Derecho, Psicoanálisis y Psicología”, “Ética y Responsabilidad Profesional” e “Introducción a la Metodología de la Investigación Jurídica”. También en la PUCP, se desempeña como Consejero en temas de Prácticas Pre-profesionales para los alumnos, servicio brindado por la Oficina de Prácticas Pre-Profesionales. Máster en Derecho en la Universidad de Duke, como becario de la Fundación Fulbright, y ganador del Justin Miller Award for Leadership and Community Participation en dicha Universidad. Ha sido certificado por la American Management Association para conducir el Myers-Briggs Type Indicator. Este indicador de personalidad es utilizado, entre otros, por las principales universidades en el mundo para asesorar a sus alumnos en temas vocacionales y de desempeño académico y profesional. Es también utilizado por la mayoría de compañías que se encuentran en el Fortune 100. En el ámbito del Derecho, es utilizado, entre otras, por las Facultades de Derecho de Yale y Stanford para asesorar a sus alumnos.

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