¿QUÉ ES LA OCDE? 

En 1948, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, u OECD por sus siglas en inglés) surge con el fin de adecuar la implementación de políticas públicas financiadas por el Plan Marshall en la Europa devastada de las épocas de posguerra. Posteriormente, con la adhesión de Estados Unidos de Norteamérica y Canadá, se firma una nuevo Convención en diciembre de 1960. Con la entrada en vigor de este documento, el 30 de septiembre de 1961 nace oficialmente la OCDE tal como la conocemos en la actualidad.

La OCDE, como institución, se dedica a asesorar a sus países miembros o a terceros que lo soliciten, sobre la calidad de sus políticas públicas, teniendo en cuenta que dar recursos financieros no está dentro de sus actividades[1]. Asimismo, los países que forman parte de la organización trabajan políticas comunes para enfrentar los desafíos económicos, sociales y de gobernanza relacionados con la globalización a través del intercambio de información, experiencias y oportunidades[2].

IMPORTANCIA 

Luego de conocer qué es la OCDE, debemos preguntarnos ¿por qué el Perú debe formar parte de ella? ¿En qué sentido podría beneficiarnos? El Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (Ceplan) menciona que acceder a la organización nos brindaría, en principio, una ventaja simbólica[3], porque el mundo nos vería como un país de ingreso medio, es decir, dejaríamos de ser vistos como un país en vías de desarrollo[4]. Por otro lado, identifica cinco aspectos relevantes[5]: la colaboración de países miembros en temas de desarrollo y cumplimiento de políticas públicas; el intercambio de estrategias de prosperidad, educación, territorio, empleo, ciencias, etc.; la obtención de información primaria en desarrollo económico; y los aportes al desarrollo de competitividad y ética en el sector privado.

Pero también actúa como una suerte de certificación de calidad del manejo de las finanzas públicas y, sobre todo, de las políticas públicas. Todo ello generaría mayor confianza en los inversionistas, porque confían en la seguridad de su dinero en países aprobados por la OCDE[6]. Indudablemente lleva a aumentar el empleo, la competitividad y los estándares de vida.

APLICACIÓN EN EL PAÍS

Perú ha manifestado sus intenciones de pertenecer a esta organización, aun cuando ello implica realizar reformas estructurales no sólo en las políticas públicas del país, sino también en las instituciones que emiten dichas políticas.

En ese sentido, el 7 de mayo del 2014, el entonces Presidente de la República, Ollanta Humala, y el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, anunciaron el interés de la organización en que Perú pueda contar un Programa País. En esencia, este programa implica un análisis realizada por la OCDE sobre políticas públicas e instituciones, que es publicado en forma de reporte, consolidado en un reporte general llamado Multidimensional Review, al cual le acompañan otros reportes sobre aspectos específicos (como mercado laboral, educación o sistemas de salud). Ello permite no solamente conocer los puntos débiles de estos aspectos, sino además la generación de data e información que puede ser aprovechada por el público[7].

En ese sentido, ya se ha publicado el Volumen 1 del Multidimensional Review así como el Reporte sobre Calidad Regulatoria[8], los cuales están disponibles al público. Por otro lado, antes de fin de año se publicará el Volumen 2 del Review, así como reportes sobre productividad juvenil, el sistema de salud, corrupción e integridad en el sector público y un Estudio sobre Ordenamiento Territorial.

Durante la campaña presidencial, tanto el fujimorismo como Peruanos Por el Kambio, señalaron que la intención es llegar al Bicentenario como miembros plenos de la OCDE. Sin embargo, la membresía a la OCDE es -o debería ser en todo caso- un medio y herramienta para lograr el objetivo ulterior: mejores políticas públicas para los peruanos. Es en ese marco que desde EnfoqueDerecho.com presentamos la Semana Temática de la OCDE, analizando aspectos en los cuales el Perú aún tiene mucho que avanzar, como el derecho tributario o la calidad regulatoria, y en qué puede contribuir la OCDE a cerrar estas brechas.

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