22 de agosto de 2010

Peregrinaciones de un paria

Flora Tristán me cae pésimo. No estoy peregrinando, y espero no ser un paria. Es solo que el título que propongo –disculpará usted estimado lector- me pareció óptimo como para una nota de domingo. Muchas veces el Estado utiliza a la ley como un instrumento para buscar regular las conductas de los ciudadanos que lo integran. A más problemas, más leyes. Si la ley no resuelve el problema para el cuál fue concebida; otra ley. Una ley que subsane a la anterior. En algún momento alguien celebró un matrimonio conceptual entre la idea de existencia de un problema en la sociedad, y la necesidad de una medida de restricción de la libertad (llámese también ley) para resolverlo: error. El problema