Por: Karen Flores
Estudiante de Derecho PUCP. Miembro de THEMIS.

El 11 de febrero del 2011 quedará marcado como un día memorable en la historia de Egipto. La razón: luego de 18 días de lucha con un saldo de 300 muertos cayó el régimen de 30 años de Hosni Mubarak. Omar Suleiman, quien era vicepresidente y a quien días previos Mubarak había delegado sus funciones, fue el encargado de anunciar que éste dimitía y entregaba el poder a las Fuerzas Armadas. Son ellas, ahora, las encargadas de guiar la transición y llevar a Egipto a una era en su historia que se espera sea la de la democracia. Dada la importancia en el mundo de este acontecimiento considero que es importante saber quiénes fueron los protagonistas de la revolución egipcia  y qué fue lo que realmente la motivó.

Egipto es un país con alrededor de 80 millones de habitantes y donde la edad promedio es 24 años. Es decir, es un país de jóvenes. Son estos jóvenes los que han liderado la revolución. Y es que, si bien las concentraciones en las diferentes plazas egipcias congregaron alrededor de 5 millones personas de diversas edades, son los jóvenes de la “Generación Y” quienes han jugado un rol principal.

La “Generación Y” (nacidos entre los años 1982 y 1992) es llamada así por ser la sucesora de la “Generación X” (nacidos entre los años 1960 y 1980). Si bien se distinguen estas generaciones por periodos de nacimiento, también existen características que las acompañan. La “Generación X” está conformado por los reúnen ciertas características: romper pautas y costumbres establecidas, no respetar a sus padres, no creer en Dios, la depresión, apatía y tuvieron que adaptarse a la tecnología. A diferencia de ellos, los jóvenes de la “Generación Y” nacieron de la mano de la revolución digital, la internet y la globalización. Lo que para la “Generación X” eran lujos, para la “Generación Y” resultan elementos básicos. Los jóvenes de esta generación, además de haber nacido en un contexto marcado por las innovaciones tecnológicas, se caracterizan por su actitud desafiante y retadora, lo cuestionan todo, son optimistas, creen en el futuro y las posibilidades.

Es esta generación la que pidió el cambio, la mayoría de los que se reunían en las plazas  eran jóvenes que compartían determinadas características: tienen acceso a la educación y al internet, tienen cuentas en Facebook o Twitter,  intercambian información con sus pares de otros países. Es decir, saben lo que pasa en el mundo.

Así, no debe sorprender que el origen del movimiento de protesta estuviera en redes sociales como Facebook y Twitter. Desde esas bases se realizaron convocatorias para las movilizaciones que terminaron siendo masivas. Los reclamos de los jóvenes hacia el régimen de Mubarak se fueron intensificando, a través de diversas páginas se iban difundiendo informaciones sobre las protestas en contra de éste. La represión no tardó en llegar: el gobierno egipcio decidió bloquear por completo el acceso a internet durante cinco días.

articulo egipto 2Es por ello que considero que esta protesta no es una revolución de hambre, ni originada por las misérrimas condiciones de vida de la gente más pobre, como otros han indicado, sino que es una revolución de jóvenes frente a la mordaza y a la férrea dictadura que prevalecía en este país. Mubarak ejerció un duro control ayudado de la Ley de Emergencia[1] que estuvo vigente durante todo su mandato, esta permitió suspender libertades, amplió derechos a los órganos de seguridad y anuló gran número de derechos civiles y políticos.

Entonces es el grito de democracia de los jóvenes de la “Generación Y” el que ha llevado a la dimisión de Mubarak y este clamor no es para menos, ya que las condiciones de vida dadas en Egipto se alejaban mucho de ella.

En general, se ha mostrado este déficit democrático en los Estados Árabes, ya que existen contradicciones fundamentales entre la práctica concreta y el respaldo formal a la democracia. En particular, se ha catalogado a Egipto como una pseudo democracia, ya que existía una divergencia abismal entre los postulados legales y realidad tanto política como social del país. Es así que se han dado en los últimos tiempos oleadas de reformas “democráticas” pero contrarrestadas por medidas que limitaban derechos de ciudadanos en otros aspectos, lo cual no hace más que reafirmar la democracia de papel vivida en este país.

Si lo que buscaban los jóvenes de Egipto era democracia, entonces es necesario saber qué entendemos por ella. Así, hablar de democracia es, para Michel Mandelbaum, hablar de una forma híbrida de gobierno, de una fusión de dos tradiciones políticas diferentes. La primera es la soberanía popular, el régimen del pueblo, que se ejercita a través de elecciones y la segunda, más antigua e igualmente importante, es la libertad. Siguiendo con ello, para un gran número de autores, para que un estado sea considerado democrático es necesario que cumpla al menos con ciertos elementos, como las  elecciones libres y correctas, el derecho de asociación y participación, el derecho al sufragio – tanto activo como pasivo- y libertad de expresión.

Así, respecto al primer requisito, en el 2005, luego de 24 años en el poder, el Gobierno de Mubarak quiso dar un ejemplo de “democratización” al reformar la Constitución para poder celebrar las elecciones presidenciales con más de un candidato. Hasta aquella fecha, las elecciones presidenciales eran una especie de referéndum sobre la continuidad del presidente, que era el único candidato. Sin embargo, luego de la reforma continuó existiendo un estricto control por parte del Gobierno y se sometían las postulaciones a una rigurosa selección previa por parte de las autoridades nombradas por el éste. La oposición tenía pocas posibilidades de presentar candidatos y el control ejercido, tanto por la Comisión Electoral como por la policía, se encargaba de asegurar la victoria de Mubarak. Además, las elecciones del 2005, las primeras  celebradas bajo estas nuevas normas, se caracterizaron por una participación extremadamente baja (23%) y ausencia de observadores internacionales.

Sobre el segundo requisito, la ya mencionada reforma realizada en la Constitución nos indica que no existe en toda su expresión el derecho de sufragio pasivo: ser elegido. En cuanto al derecho de sufragio activo, la Constitución[2] egipcia en su artículo 62 indica que este es universal y directo. Sin embargo, ¿qué tan efectiva puede ser esta universalidad, si se toma en cuenta que 1 de cada 4 egipcios es analfabeto y que un tercio de su población vive debajo o apenas por encima de la línea de la pobreza? Con estos datos no resultaba difícil condicionar y dirigir los votos de la mayoría de egipcios.

Sobre el tercer punto, el derecho de asociación y participación, se han venido dando en Egipto soluciones cosméticas. Si bien en la constitución se habla de pluralismo político, la Ley de Partidos exige su previa aprobación por el Gobierno. Dentro de estos, el partido que ha constituido la más seria oposición a Mubarak es el de los Hermanos Musulmanes. Éste, aunque nunca ha sido legal, ha visto algunas de sus actividades toleradas. Mubarak colocó en prisión a miles de islamitas, tanto manifestantes pacíficos como violentos. Ahora bien, los sindicatos y asociaciones profesionales independientes están prohibidos, así lo indicaba la ley sindical egipcia, pero si uno desea trabajar es obligatorio estar inscrito en el Colegio profesional. Tal como lo informa un informe anual sobre las violaciones de derechos sindicales en el 2007[3], el derecho a formar y afiliarse a un sindicato está sumamente restringido por ley, la capacidad de los sindicatos para hacer huelga es prácticamente inexistente y  gobiernos impone su custodia sobre gran parte de ellos. Es decir, existía una completa maquinaria para controlar a los ciudadanos y controlar el activismo.

articulo egipto 4Sobre el cuarto punto, una de las bases de la democracia es la protección y garantía de la libertad de expresión del pueblo. Para variar, existe una divergencia abismal entre la norma constitucional y la realidad. Por un lado, en la Constitución, en los artículos 47 y 48, se indica que se garantiza el derecho de cada individuo a expresar su opinión y publicarla y se prohíbe la censura. Pero como todo en el mundo egipcio, existe una Ley de Prensa, Ley de Publicaciones y además el Código penal que se encargan de dejar casi sin efecto lo dispuesto en la Constitución. Además, los medios de comunicación tienen limitadas sus actividades gracias al control del Gobierno. El encarcelamiento de periodistas era una práctica sistemática, las autoridades se encargaban de reprimir a la prensa para silenciar la verdad acerca de las violaciones a los derechos humanos y otras injusticias que se perpetraban. Todo ello se refleja en un sondeo[4] realizado por Reporteros sin Fronteras en el 2008 ubicó a Egipto en el puesto 146 entre 169 países.  Todo ello llevó a que tanto la ya mencionada organización como Amnistía Internacional como realizaran sus respectivos pronunciamientos[5].

Es así que el pueblo Egipcio ha venido viviendo bajo una democracia maquillada y en los tiempos de globalización son los jóvenes los que se encargaron de guiar a su país. Son ellos los que, con las herramientas brindadas hoy por los medios de comunicación y por la educación pudieron llevar a Egipto a un nuevo episodio.

Pero el panorama aún es incierto: ¿Qué pasará ahora en Egipto?, ¿puede Egipto convertirse en una verdadera democracia?, ¿logrará instalarse el islamismo radical? En realidad el futuro para este país es aún indeterminado. Egipto se debate entre el islamismo radical y la llegada de la tan ansiada democracia y ello sólo lo decidirá| su gente.


[1] http://translate.google.com.pe/translate?hl=es&langpair=en%7Ces&u=http://www.fidh.org/THE-EMERGENCY-LAW-IN-EGYPT

[2]http://translate.google.com.pe/translate?hl=es&langpair=en|es&u=http://www.egypt.gov.eg/english/laws/constitution/default.aspx

[3] http://survey07.ituc-csi.org/getcountry.php?IDCountry=EGY&IDLang=ES
[4] http://www.rsf.org/IMG/pdf/rapport_es-2.pdf

[5] http://www.amnistia.cl/web/ent%C3%A9rate/amnist%C3%AD-internacional-exige-el-fin-de-la-represi%C3%B3n-en-egipto y http://es.rsf.org/egipto-quinto-mandato-de-hosni-mubarak-09-09-2005,14935.html

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