De repente, vuelve la edad de piedra
La vida discurre normalmente y de repente, de la nada y sin previo aviso, te encuentras en el pasado, reducido al nivel de una cazador-recolector, incapaz de disfrutar de las comodidades de la civilización que por otro lado das por descontadas. En todo caso, es como te sientes cuando la nevera deja repentinamente de funcionar.
