5 de mayo de 2013

Editorial: Cultura viva y letra muerta

Es muy fácil anunciar intenciones gubernamentales o legislar a favor de metas abstractas. Lo difícil es que tal legislación se haga realmente eficaz. Cuando se determina algo que el Estado debe promover (el deporte, la ciencia o la cultura), todos se alegran cuando se crean organismos especializados para ello (incluso muchos proponen la creación de ministerios para esos casos). Pero pocos se preocupan de que ello tenga algún resultado positivo real.