8 de junio de 2014

Editorial: Controles Sorpresa

El jueves 05 de junio, “Enfoque Derecho”, comisión de Actualidad Jurídica, junto con la comisión de Seminarios de la Asociación Civil Themis, organizamos un evento denominado “Versus” donde hubo un intercambio ideas en torno a la efectividad de los controles de lectura sorpresa en la metodología de la enseñanza jurídica. La iniciativa se remonta a la publicación de un artículo en nuestra web escrito por el profesor Fernando Del Mastro, en abierta oposición a este método de evaluación por considerarlo pernicioso para los alumnos de Derecho, en quienes suscita sentimientos de angustia, miedo y temor, producto de una motivación controlada; para lo cual expuestos los argumentos, invitamos al profesor Martín Mejorada a rebatirlos, quien asumió una defensa a favor de este mecanismo indispensable como parte del “Método Activo”. La difusión que tuvieron ambos artículos despertó en nosotros el interés de continuar el debate e incentivar la participación de los alumnos, y así lo hicimos a través del Versus y ahora, a través del presente editorial, en donde expondremos y analizaremos someramente las principales conclusiones a las que se arribaron.

Julio Arbizu: "La Fiscalía lejos de ser el órgano que debería ser, es decir, un filtro necesario para investigar la corrupción en las regiones, le ha dado la espalda a estos casos".

Sí, estoy absolutamente de acuerdo. Para empezar, creo que hay dentro de la Administración Pública un desprecio por la data que se pueda tomar de las experiencias de las gestiones. En el 2008, se comenzó a investigar este caso. Hacia el 2011, el caso ya se encontraba en investigaciones preliminares en sede del Ministerio Público, pero, en ese momento, no teníamos idea de que la magnitud del problema iba a ser la de una organización criminal. Sin embargo, hacia el 2012, la Procuraduría sí sabía más o menos de manera rigurosa las dimensiones del caso de la “Centralita”, y además teníamos la data de que en Áncash, los casos de corrupción eran incluso más numerosos que en Lima. Algo nos decía eso. Sin embargo, es verdad que se ha tenido que esperar a que ocurra más de un homicidio para empezar a tomar interés en combatir algo que había comenzado a gestarse hace mucho tiempo atrás.