"Privatizar… PRI-VA-TI-ZAR"
Mi experiencia personal con las cárceles se limita a la televisión. En mi imaginación, todos los aspectos de la vida de un reo se encuentran controlados por el Estado. Pero nuestra realidad es otra. En nuestro país la cárcel no es ni resocialización ni venganza. La cárcel es una anarquía controlada. Hacinamiento, celulares, alcohol, drogas y armas. Los crímenes se planean desde la cárcel. Y, lo que es peor, se ejecutan en la misma cárcel. La semana pasada un reo del penal de Lurigancho asesinó a su pareja al interior de su propia celda y luego se suicidó[1]. ¡No existe ningún control!
