15 de agosto de 2014

Plan para la deseducación

No es extraño ver al Estado metiendo sus manos en asuntos que no le competen o haciéndolo, “cuando le compete”, de manera equivocada. Es normal; es parte del realismo mágico político-legislativo que se vive en Perú. Un ejemplo es el reciente Decreto de Urgencia 1-2014 en el que se destinan más de mil setecientos millones de soles para ser entregados a funcionarios públicos, policías y otros en la forma de un aguinaldo extraordinario de doscientos soles. Esto, con la finalidad de dinamizar el PBI a la luz de la desaceleración económica. En otras palabras, el Ejecutivo ha decidido, por cuenta propia y no por indicadores del mercado, que darles doscientos soles a algunas personas (gasto que, además, no va acompañado de un incremento en la producción y recaudación de dinero para el bolsillo del Estado) va a acelerar nuestra economía. Seguro que sí.