16 de noviembre de 2014

Editorial: La captura de la araña Orellana

Alrededor de las 6:30 a.m. del último jueves, producto de un trabajo conjunto entre la Dirección de Drogas de la Policía Nacional del Perú (Dirandro), la Policía de Colombia y la Administración para el Control de Drogas de EE.UU. (DEA), fue capturado en la ciudad de Cali (Colombia) el abogado y empresario Rodolfo Orellana en cumplimiento de una orden de detención internacional. Este operativo estuvo a cargo de la fiscal Marita Barreto y fue posible gracias a informaciones proporcionadas por Interpol, las cuales llevaron a los agentes policiales hasta una residencia caleña registrada a nombre de Germán Pizarro, quien sería esposo de Zunilda Ramos, también investigada en el caso. Orellana es buscado desde julio, cuando la Fiscalía ordenó su detención a causa de una investigación por lavado de activos y asociación ilícita para delinquir contra él, su abogado Benedicto Jiménez y veinte personas más. Ante este notable acontecimiento, el presente editorial analizará la importancia del caso concreto en función a las figuras emblemáticas que tomaron parte en la orden de detención y consiguiente captura de Rodolfo Orellana.

Indecopi, el estigma de la diferenciación y el rumbo menos soñado para el Consumidor – Parte I

En una realidad no muy lejana a la nuestra, el Marketing expone principios y criterios que perfectamente podrían adecuarse a nuestro amplio entender jurídico de protección y defensa consumidor vigente. En ese sentido, Fernando Zelada[1] realiza una importante crítica en referencia al “Estigma de la Diferenciación”, en cuanto a que no siempre se debe buscar una diferenciación en lo que venimos haciendo bien, toda vez que si el principio del Marketing (y por cierto, de nuestro sistema de protección vigente) es el consumidor, ¿por qué debemos cambiar lo que sí resulta bien[2]? Frente a ello, el precitado autor –desde la perspectiva propia del Marketing– señala que debemos aprender a respetar al consumidor y que no siempre hay que hacer cosas diferentes, sino que muchas veces debemos reforzar lo que ya venimos haciendo y potenciar nuestras fortalezas. No obstante, si se quiere un cambio abrupto, toda modificación debe ser progresiva y adecuada en función al contexto que exponen los protagonistas del mercado.