14 de enero de 2015

Cultura Cautiva

“Te van a violar” le dice el Auxiliar a María Josefa, resignado. Esta oración es parte de uno de los diálogos más impactantes de la obra de teatro, La Cautiva, escrita por Luis Alberto León Bacigalupo y dirigida por Chela de Ferrari. En ella, se relata la historia de una joven de 14 años llamada María Josefa – la Cautiva – quien es asesinada por oficiales de las Fuerzas Armadas al ser hija de senderistas. Por si no fuera poco, ya en la morgue, al Auxiliar encargado de limpiarla y coserla se le ordena prepararla para ser ultrajada por un grupo de militares, que incluye a quien la mató. Esta situación se vuelve aún más conflictiva cuando la Cautiva despierta y se rehúsa a aceptar que está muerta. Es así que la riqueza de la obra recae en dos personajes que, a pesar de sus diferencias, se asemejan en tanto no comprenden la naturaleza de la realidad en la que les ha tocado vivir.

Cascada de disponibilidad: ¿Es el fanatismo religioso el estímulo y/o causante de la violencia terrorista?

Lo recientemente ocurrido en París despierta en nosotros un debate sobre si la estrategia contra el terrorismo resulta efectiva y sostenible, considerando el peligro que representa dicho fenómeno social para la libertad de expresión y la seguridad que pretenden brindar los Estados democráticos a sus ciudadanos. Sin embargo, en esta oportunidad, queremos ir un paso más atrás o incluso más adelante y analizar los factores psicológicos que integran o recubren el problema de los actos terroristas, así como observar si es que existe algún sesgo cognitivo en cierto sector de la opinión pública, el cual plantea al fanatismo religioso como el único factor u origen que estimula este tipo de violencia.