La pobreza económica y la pobreza cognitiva
Se acerca el inicio del año escolar y Pedro debe decidir si matriculará a Luis, su hijo de 15 años. Desde afuera – o desde adentro pero con el aire acondicionado a toda potencia para aplacar el calor de febrero – la decisión parece simple. La realidad es más complicada y, para entenderla, Pedro nos invita a ingresar a su cerebro por un momento.
