El pasado martes, la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet anunció que en septiembre su país iniciará un proceso de reforma constitucional para sustituir su actual Carta Magna. La medida ha sido criticada por algunos sectores, quienes señalan que se trataría de un intento de desviar la atención de la crisis política que actualmente enfrenta ese país. Sin embargo, hay quienes señalan que mediante la reforma total de la Constitución de 1980, heredada de un gobierno militar y dictatorial, se sientan las bases para la consolidación de instituciones más democráticas y representativas de los verdaderos intereses de la ciudadanía. En este contexto, el presente editorial analizará la importancia de un proceso como este y determinará si en el Perú es necesario uno similar.