Me parece sugestivo este dicho popular para graficar la actual situación de los miembros del Consejo Nacional de la Magistratura, (CNM). Y es que, de acuerdo al artículo 154 de la Constitución, esta institución es la encargada de nombrar, ratificar y sancionar a los jueces y fiscales de todas las instancias. Pues bien, estos miembros del CNM acaban de desaprobar el examen de legitimación: el pleno, con el voto en contra de su presidente, ratificó como miembro de dicha institución al concejero Alfredo Quispe Pariona. Quispe había sido duramente cuestionado al vinculársele con actos de corrupción en un centro de estudios. Esta ratificación –con estos antecedentes- trajo consigo la renuncia de su presidente, Pablo Talavera y, fue recién con ella y con la protesta de los medios de prensa e instituciones civiles, que dieron marcha atrás y destituyeron a Quispe Pariona.