4 de septiembre de 2016

Editorial | Brasil en su laberinto: ¿de qué sirve el impeachment en un contexto de crisis?

Un día oscuro para Dilma Rousseff fue, sin duda, el 1 de septiembre, cuando el Senado brasileño decidió, con 61 votos a favor, destituirla del cargo de presidenta, a través de la figura del juicio político o impeachment. La oposición arguyó que la, en ese entonces, mandataria había transferido dinero de bancos públicos a programas de responsabilidad estatal con la finalidad de cubrir el déficit fiscal de su gobierno. Esta práctica, prohibida en la Ley de Responsabilidad Fiscal del país, habría sido el detonante del inicio del proceso de destitución en la Cámara de Diputados[1]. Teniendo en cuenta este hecho, en el presente Editorial analizaremos la incidencia de la figura citada, las reacciones de los gobiernos latinoamericanos y sus implicancias

Enfoque Semanal: del 29 de agosto al 3 de setiembre

  Dilma Rousseff deja la presidencia de Brasil tras polémico “Impeachment” Finalmente,  el Senado brasileño decidió acabar con el proceso de juicio político o “Impeachment” contra Dilma Rousseff, iniciado en octubre del año pasado. Es así como el último jueves 61 de 81 senadores aprobaron la salida de Rousseff. Esta decisión significó el fin de 5 años y medio de gestión de la ex presidenta y la caída de la supremacía del Partido De los Trabajadores (PPT), partido político que había estado 13 años en el poder, consecutivamente. ¿Qué argumentó la oposición antes de llegar a la destitución? Arguyeron que se cometieron “crímenes de responsabilidad”, a través de un esquema llamado “pedaladas fiscales”, cuyo tenor es destinar fondos propios de