Editorial | Una nueva esperanza: a propósito del proyecto de ley que busca legalizar el uso del cannabis para fines medicinales
«Mi hijo sufre epilepsia, convulsiona de 5 a 6 veces diarias, tenía espasmos, con el cannabis medicinal, mi hijo encontró la vida, no convulsiona, ha bajado su crisis»[1] El pasado 8 de febrero, agentes de la DIRINCRI ingresaron a un departamento ubicado en San Miguel, en el que funcionaba un laboratorio clandestino de marihuana. Ahí se sintetizaba cannabis para fines medicinales. Todo indica que este establecimiento pertenecía al colectivo “Buscando Esperanza”; el mismo que está conformado por cerca de 80 personas que utilizan esta planta, y sus derivados, para tratar dolencias relacionadas con la epilepsia, el párkinson, el cáncer, y la esclerosis múltiple. Desde hace varios años este colectivo ha intentado que se discuta y apruebe en el Congreso de
