Enfoque Derecho entrevistó a Wilfredo Ardito, Defensor Universitario de la PUCP, sobre el rol y la importancia de la Defensoría Universitaria, así como de los principales obstáculos y críticas a las que se enfrenta en el ejercicio de su cargo.

Enfoque Derecho: ¿Por qué es importante una Defensoría Universitaria?

Wilfredo Ardito: Es importante porque en cualquier universidad existe el riesgo de irregularidades, problemas y abusos de poder. Es muy frecuente que las personas afectadas no encuentren una solución a determinado tipo de demandas. Entonces la Defensoría ayuda a canalizar ese tipo de inquietudes y hallar posibles soluciones. Es verdad que existen procedimientos para enfrentar algunas problemáticas, pero es posible que algunos de esos problemas puedan solucionarse antes de iniciar largos procesos que podrían durar incluso años. Lo que se busca son soluciones más rápidas y efectivas con el fin de satisfacer las necesidades de las personas.

ED: ¿Cuáles son los principales retos y obstáculos que encontró al entrar al cargo?

WA: El primer reto es que la mayoría de personas dentro de la universidad no tenía experiencia con la Defensoría Universitaria. La mayor parte de alumnos, y muchos profesores, no sabían de su existencia. Ello debido a que por dos años tuvimos la figura de una Defensora interina, entonces no hubo posibilidad de llevar a cabo muchos proyectos. A ello se suma que la Defensoría es una institución nueva en el Perú, por lo que no existían referencias de otros casos.

Otro reto es que es una instancia que aún es muy pequeña. Aquí somos solamente tres personas, y en la práctica vemos muchos problemas complejos, por lo que frecuentemente nos sentimos sobredemandados.

Uno de los obstáculos que sentimos es que hay funcionarios en la universidad que tienen una mentalidad sumamente formalista, por lo que les cuesta mucho flexibilizar algún tipo de proceso o reconocer una equivocación. Eso genera muchas complicaciones, especialmente cuando hay problemas que deben ser enfrentados pero que se pasan por alto. Por ejemplo, en el uso de redes sociales se practican agresiones, pero hay reticencia por parte de algunos Secretarios Académicos a tomar cartas en el asunto. Como me decía un colega, si el funcionario es también profesor es mucho más flexible y está mucho más atento a buscar una solución frente a cualquier problema, pues tiene una mirada más completa. El funcionario no profesor a veces está mucho más restringido o le genera temor la posibilidad de una innovación, por lo que se presentan más limitaciones. Tradicionalmente había autoridades y funcionarios que consideraban que toda su región o espacio era un espacio donde ellos tenía un control total y no se cumplían principios o normas generales de la universidad. Nosotros estamos haciendo ver que hay prácticas que no pueden hacerse.

ED: Hace unos días, el profesor D’Alessio escribió en un diario que la Defensoría defiende profesores y alumnos ociosos. ¿Podría desnaturalizarse la figura de la Defensoría para llegar a lo que menciona D’Alessio?

WA: No solo ociosos, sino sacavuelteros. No sé qué quizo decir con la palabra sacavueltero, pero nosotros tenemos mucho cuidado con los casos que asumimos. De ninguna manera deseamos que un profesor o alumno que incumple sus obligaciones termine siendo favorecido injustamente. No es nuestro rol darle siempre la razón al alumno o profesor, sino a quien nosotros evaluamos que tiene la razón. El artículo del profesor D’Alessio probablemente se debe a lo que señalaba al principio. En esta unidad que es Centrum, durante muchos años hubo un ejercicio del poder sin cortapisa. Cuando llegamos, recibimos varias denuncias sobre la unidad, y actuamos tal y como lo vinimos haciendo con otras. Esto llevo a que existan dos informes elaborados por la Defensoría por casos y problemas complejos que afectan a más personas. Probablemente esta situación es la que lo impulsó a escribir este artículo bastante equivocado, tanto desde que es muy injusto para alumnos y profesores a quienes él descalifica, como es injusto para la Defensoría Universitaria. Otro problema es que alguien, para un tema interno, acuda a los medios de comunicación.

El día viernes 23, el profesor D’Alessio presentó su renuncia y luego tuve la oportunidad de reunirme con la nueva Directora de Centrum para buscar un mecanismo mucho más fluido para enfrentar los problemas que existen en Centrum.

ED: ¿A qué otros factores considera que se debe el rechazo a la actuación de la Defensoría? 

WA: Como mencioné, existen personas que creen tener todo el control de una determinada unidad, pero no solo fueron profesores o administrativos, sino también alumnos respecto a su cuota de poder. La cuota de poder de un alumno es el manejo de las redes sociales. Cuando nosotros comenzamos a opinar sobre cómo algunos alumnos usan las redes sociales para difamar, calumniar u hostigar a otros alumnos, profesores y autoridades, hubo alumnos que se sintieron muy disgustaos, porque para ellos también era un espacio de control absoluto. Yo creo que lamentablemente el ser humano tiende a manejar el poder de tal forma que puede ser cegado por el mismo. Esa es una tendencia. El poder que puede tener un estudiante en un grupo de 30 mil seguidores puede ser mucho más grande que el poder que tiene un decano y otra autoridad. Ellos sienten que esa capacidad se ve mermada cuando alguien les dice que su actuar puede estar afectando derechos o cometiendo faltas. Considero que eso también es importante reconocer. Entonces estos poderes no son propios de ningún grupo en especial, pues un decano o un alumno de primer ciclo pueden reaccionar de la misma manera.


Fuente de la imagen: puntoedu.pucp.pe

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