El pasado viernes 18 de septiembre, se anunció el sensible fallecimiento de Ruth Bader Ginsburg a la edad de 87 años a causa de cáncer de páncreas, tras una ardua lucha contra dicha enfermedad por aproximadamente dos décadas. 

Dentro de la sociedad norteamericana, siempre se genera gran impacto cuando uno de sus jueces supremos fallece, pero el caso de la jueza Bader va más allá de esta evidente sensación, pues Ruth Bader era una fiel defensora de los derechos de las mujeres y un símbolo para los progresistas en su país. Algunas veces fue comparada con Thurgood Marshall ya que se veía un símil en cuanto a al estrategia en la selección de casos dentro de la Corte Suprema, logró que los jueces que la acompañaban puedan ver la barrera constitucional existente en torno a la discriminación de género.

Así, es recordada por el caso Estados Unidos vs. Virginia, en el cual se anuló la política de admisión de solo hombres en el Instituto Militar de Virginia. Cuando se le preguntó a la jueza Bader por su decisión, ella señaló que ninguna ley o política debería negar a las mujeres «la plena ciudadanía, la misma oportunidad de aspirar, lograr, participar y contribuir a la sociedad en función de sus talentos y capacidades individuales». Asimismo, Ruth Bader es conocida por ser la segunda mujer en convertirse en jueza de la Corte Suprema, luego de haber sido nominada en 1993 por el presidente Bill Clinton.

La lista de casos vistos por la jueza Bader es amplia, pero entre los que causaron gran revuelo y admiración están el caso Sessions v. Morales-Santana sobre garantía constitucional de protección igualitaria, el caso  M.L.B. v. S.L.J que reconoció la protección equitativa y acceso a la justicia en casos de relaciones familiares, y sus famosos disidentes que no solo generaron que fuera reconocida por defender los derechos de las minorías, sino que también la convirtió en un ícono para la cultura popular de Estados Unidos.

Ahora con su fallecimiento, a menos de 45 días de las elecciones presidenciales, se abre la oportunidad para que el presidente Donald Trump designe a su sucesor, colocando a alguien de ideología conservadora, lo cual podría afectar no solo el equilibrio ideológico de la Corte Suprema, sino también las próximas campañas electorales de noviembre

En ese sentido, se sabe que de los nueves jueces que formaban parte de la Corte Suprema, máximo tribunal estadounidense, 4 eran de ideología progresista y 5, conservadora. Asimismo, el pasado 10 de septiembre, Donald Trump manifestó que en su lista de potenciales candidatos incluía a tres senadores republicanos: Ted Cruz de Texas, Tom Cotton de Arkansas y Josh Hawley de Misuri. 


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