
“No perdonaremos. No olvidaremos. Los perseguiremos y los haremos pagar”
El pasado 15 de agosto, tras el colapso del gobierno del entonces presidente Ashraf Ghani, la capital de Afganistán, Kabul, cayó en manos de los talibanes. A partir de ese momento, el aeropuerto de Kabul ha sido el escenario de diversas situaciones de estrés y de angustia, donde miles de personas han tratado de escapar del país con la ayuda de Estados Unidos y de sus aliados. A medida que los días pasaban, Estados Unidos y sus aliados occidentales (Reino Unido, Francia, etc.) advirtieron a quienes se encontraban en el aeropuerto de dicha ciudad a despejar la zona, debido a que existía una amenaza muy alta de un ataque terrorista. A pesar del esfuerzo por mantener el control del aeropuerto,

