En el preludio de una profunda recesión económica, el 2015 no se muestra prometedor para Rusia. La caída internacional del precio del petróleo amenaza al sector de hidrocarburos, mientras que el rublo se ha devaluado en más de 60% con respecto al dólar durante el 2014. El 29 de diciembre, el Ministerio de Economía anunció que el PBI había caído 0.5% interanual en noviembre, la primera contracción desde el 2009. Frente a esta situación, Vladimir Putin y su gobierno han decidido culpar a las sanciones impuestas por los Estados Unidos y la Unión Europea. Sin embargo, es la irresponsable gestión de las empresas estatales – sobre todo las del sector petrolero y gasífero – la que ha puesto a Rusia al borde del precipicio, y Putin parece dispuesto a empujarla.