Cuitas del Recargo al Consumo
Cuento a mozos, meseros o camareros de cafés, bares y restaurantes entre algunos de los más entrañables y no intercambiables compañeros de soledades. Por ello me entristeció tremendamente la otra noche la confusa conversación sostenida con el camarero de un no poco conocido restaurante local y, dentro de ella, sus desvaídas frases sobre el Recargo al Consumo, que nos dejaban, a mi acompañante y a mí, como mezquinos parroquianos de aquel establecimiento. Los argumentos del señor camarero en pretendida defensa de su derecho e, irónicamente de paso, de su empleador, fueron pronunciadas con tal asertividad que parecían tener por fuente una minuciosa, y lamentablemente tendenciosa, inducción patronal. La situación iba más o menos así. Al solicitar la cuenta, observamos que
