Elody Malpartida y Josefina Miró Quesada, miembro y directora de Enfoque Derecho, entrevistan a Carlos Meléndez, politólogo y columnista del diario El Comercio y Perú21

 Popularidad, fracasos y logros

ED: Hasta el día de ayer, la aprobación de Humala según GFK era de un 22%, once puntos porcentuales menos que en julio del año pasado, lo que “se dice” responde al sinnúmero de crisis que ha afectado la imagen del Ejecutivo y, en general, la gestión del presidente. ¿Por qué la baja de su popularidad? ¿Cree que incrementará?

El tercer año es normalmente el de más baja aprobación. En realidad, el de todos los gobernantes, con un 20% o 30% en promedio -con Toledo fue mucho peor-. Ya pasó el momento más difícil del gobierno de Humala. Además, se viene un semestre electoral. El 2015 es un año preelectoral, entonces los focos de atención no estarán sobre él, sino sobre las elecciones. Por lo tanto, al darle menos visibilidad, si sabe manejar bien esa distancia con los medios de comunicación, le va a permitir subir su aprobación presidencial.

El problema es que como no es un político profesional -a pesar de que ya lleva muchos años en política-, no sabe manejar las crisis. Es algo así como un rey Midas del riesgo político, todo lo que toca se convierte en crisis justamente por su necedad al momento de seleccionar ministros, encapricharse con ciertas políticas, mantener fijaciones y estilos de gobierno, o fijar sus opositores políticos. El gobierno es muy anti-fujimorista y anti-apristas y cuando se necesita hacer reformas, se necesita hacer coaliciones. Entonces, rápidamente ha alcanzado su mayor nivel de desgaste. Sin embargo, yo creo que lo peor ya pasó, más aun después del discurso de hoy. Dentro de todo fue un buen discurso, considerado que es Ollanta Humala, es lo mejor que hay de él.

ED: Pareciera ser que el mayor logro de Humala este año ha sido el “disque” triunfo del Perú tras el Fallo de la Haya. ¿Cómo afectó esto su popularidad en aquél entonces? Y ¿por qué considera ha sido mencionado tangencialmente en el discurso?

Humala no aprovechó el momento de La Haya. Luego de este hubo un crecimiento en su popularidad y obviamente, otros actores políticos como Alan García trataron de capitalizar ese hecho. El problema es que rápidamente el gobierno cayó en ciertos casos, si mal no recuerdo, debido al escándalo de Escalante y los gobernadores, lo que de alguna manera obstaculizó mayor capitalización política ahí.

No estuvo mencionado en el discurso de manera protagónica porque ya es parte del pasado. En ese sentido estuvo bien. Comenzó a plantear la agenda internacional, en términos de la Alianza del Pacífico y creo que ya no había nada más que capitalizar sobre la Haya. Es un asunto que ya terminó políticamente y mejor que no se utilice políticamente.

ED: ¿Qué otros logros podrían considerarse como los mejores goles de este gobierno en el último año? 

Es una pregunta difícil. Creo que ha logrado encontrar algunos equipos tecnocráticos muy buenos que en ciertas áreas han empezado a rendir frutos, como en educación y salud. Me parece que en estas áreas ha combinado bien profesionales con trayectoria propia, que no tienen intereses políticos independientes cuyo único objetivo es hacer bien las cosas y el gobierno les ha dado todas las facilidades para que hagan bien su tarea.

Yo creo que educación y salud a pesar que tienen que enfrentarse con sindicatos muy fuertes, recalcitrantes a la vez, son las áreas que prometen dar algún tipo de logro mas o menos viable al cabo de los cinco años. Más allá de las inversiones que el gobierno está promoviendo como el gaseoducto del Sur o la línea dos del Metro, o los logros de infraestructura, creo que en educación y salud se puede empezar a ser optimista. Ahora, todo depende de que las reformas que se planteen tengan viabilidad.

Consejo de Ministros, Nadine Heredia y Congreso de la República

ED: Todo lo que empieza mal termina mal, y parece que René Cornejo lo sabe mejor que nadie. Con acusaciones de conflictos de interés en su contra y un presunto involucramiento en una campaña de desprestigio en contra de Víctor Andrés García Belaúnde, la situación deja mucho que desear respecto de las elecciones que realiza Humala cuando se trata de armar un gabinete. ¿Por qué duran poco los primeros ministros? ¿Quién es culpable de tanta inestabilidad?

Veamos quien fue el primer ministro durante el mensaje presidencial el año pasado: Jiménez. Han pasado Jiménez, Villanueva, Cornejo y Jara. Es decir, hemos tenido cuatro primeros ministros en un año. Eso se debe básicamente a que no hay ningún soporte político. El primer ministro es un cargo utilizado como fusible en el mejor sentido del termino; es decir, para que la impopularidad no llegue a manchar el prestigio presidencial, se les utiliza como pararrayos de escándalos o crisis políticas que puedan escalar. Entonces, como Humala es un experto en crear crisis, muy rápidamente el presidente del consejo de ministro también cae producto de estas crisis.

El problema de Humala también es su visión, un pragmatismo demasiado crudo. No puedes tener de primer ministro a gente tan desprestigiada o gente que genera suspicacias sobre su pasado, gente que en el caso del Interior esté vinculado en líos de Derechos Humanos, o en el caso de otros ministerios, quienes que han sido consultores hasta hace un día. Eso evidencia poco tino en cuestiones que políticamente son fundamentales. Como el presidente no tiene esta suerte de tacto político, hace malas elecciones para cargos ministeriales, las cuales lo llevan a malos procesos y al final, termina perdiendo oxígeno. Hoy por hoy, es el gobierno con más primer ministros y recién es su tercer año…

ED: Tenemos primera ministra. ¿Está preparada Ana Jara para asumir este cargo? ¿Qué la diferencia de sus predecesores?

Normalmente los primeros ministros son gente de confianza, muy cercana al gobierno. Creo que salvo Salomón Lerner, recién llega a este cargo alguien del nacionalismo. Alguien que además, ha ganado su prestigio político justamente por tener la confianza de la pareja presidencial, que ha mostrado cierta habilidad, lo que es muy difícil de juzgar hasta el momento pero cuyas primeras acciones te dan una idea. Por ejemplo, hoy hubo una innovación en el manejo del discurso presidencial; tenías a ministros declarando antes y después del discurso. Como Ana Jara no es alguien que busque un protagonismo, en el sentido de que conoce todos los temas, cede y empieza a delegar protagonismo en otros ministros. Fue muy importante hoy ver a Jara dando algunos discursos iniciales y después dándole la palabra a Saavedra, a Midori De Habich… Ahí ves que hay un estilo mucho más ágil y hábil políticamente.

El problema con el liderazgo de Jara es que depende mucho de Nadine Heredia y esto es un problema para la institucionalidad política en general. Nuestro sistema es muy frágil ante la incursión de poderes informales. No puedes tener una primera dama que no ha sido elegida para tomar decisiones.

Ana Jara tiene sus pros y sus contras. Tiene un estilo que parece ser más ágil, proactivo, una comunicación distinta. A Cornejo casi ni se le vio y Villanueva no tenia ningún peso en lo que decía. Ana Jara va a ser distinto en ese sentido, pero su cercanía con Nadine Heredia es un pasivo que va a tener que llevar adelante. 

ED: Los más alarmistas indican que la concentración de poderes nunca había sido tan evidente, dado que quienes presiden el Gabinete y el Congreso son figuras políticas muy cercanas a Nadine. ¿Considera que el “poder” de la Primera Dama es producto de una “percepción” algo exagerada? ¿Debiéramos temer el “poder” que ostenta?

A ver, Nadine Heredia le hace bien y mal al gobierno. Es la persona a la cual el presidente más confía. No hay alguien que sea operadora política, vocera, que plantee las estrategias comunicativas del protagonismo presidencial, que se reúna con los ministros, con la bancada. Es alguien necesaria para el gobierno. El problema a la vez, es que se ha convertido en su talón de Aquiles. La oposición ha logrado justamente convertirla en un pasivo para el gobierno. Entonces, esta suerte de paradoja hace que sea algo como un “mal necesario”. Si bien hace desgastar la institucionalidad en tanto es alguien que toma decisiones para los cuales no ha sido elegida, creo que Humala y el gobierno serían mas desastrosos sin su participación.


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