De puentes y caídas: ¿qué está pasando con la calidad de las obras públicas?
Incesantes lluvias, inundaciones, viviendas destruidas y un largo rosario de dificultades son tristes postales de muchas regiones del Perú, en especial las del norte del país. El temporal de excesivas precipitaciones, llamado “Fenómeno del niño costero”, ha mostrado cuán endebles somos frente al embate de la naturaleza. Pero también ha abierto una veta del cual emergen posibles casos de corrupción en la construcción de infraestructura pública: la caída del puente Talavera -que unía a San de Lurigancho y El Agustino- o la inutilidad de la planta de tratamiento de agua de Huachipa, ambos en Lima, son recordatorios de que algo se está haciendo mal. Por ello, en el presente editorial, analizaremos qué está fallando en los sistemas de supervisión de
