Por Marcela Huaita Alegre, ex ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, abogada por la PUCP y docente en la misma casa de estudios y autora invitada del blog Generando Derecho. 

En los últimos días, en el Perú se han producido eventos jurídicos importantes que plasman aspiraciones de larga data de la humanidad. Efectivamente, en la lucha por los derechos humanos, la Revolución francesa marcó un hito importante en la conquista de derechos de la ciudadanía frente al Estado. El lema que lo simboliza es el de “Libertad, igualdad y fraternidad”, divisa que nos ha acompañado  por siglos y que aún hoy en día no ha perdido su significado.

Los derechos conquistados se plasmaron entonces en la conocida “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano”, que nos permite ubicarnos históricamente, ya que  efectivamente esos derechos no  podían ser ejercidos por todas las personas sino solo por algunos –los varones-. Sucesivamente, los diferentes colectivos han luchado por la conquista de sus derechos y se han ido derribando barreras de discriminación, esto ha sido plasmado en la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (1948).

Sin embargo, aún existen colectivos que requieren seguir luchando por derribar esas barreras discriminatorias; entre ellos, encontramos a la comunidad LGBTI.  Las personas que hoy visibilizamos como miembros de este colectivo siempre han sido parte de la humanidad en todos los tiempos, en todas las sociedades (prueba de ello son los múltiples relatos antiguos que dan cuenta de su presencia en todos los pueblos); sin embargo, es recién en el S. XXI que se han convertido en una colectividad  presente socialmente que activa por sus derechos y, por tanto, que se visibiliza y nombra.

Los ejes de la transformación prometida para adquirir la esperada ciudadanía son todavía vigentes y legítimos. “Libertad” para poder desarrollar su personalidad de una manera singular y autónoma, derecho humano reconocido como el “libre desarrollo de la personalidad”; “Fraternidad” que está en  la base de la solidaridad y del  reconocernos como hermanos/as y, por tanto, respetuoso/as con el/la otro/a; y la “Igualdad” que es el gozar de los mismos derechos como seres humanos.

La categoría género, por su parte, no hace sino nombrar algo en lo que nadie podría estar en desacuerdo: independientemente de nuestra biología, cada uno o cada una aprende a desenvolverse como mujer o como hombre, finalmente como ser humano, de acuerdo a la sociedad a la que pertenece, en un espacio y tiempo dado. Las personas del colectivo LGBTI también lo hacen y no por eso deben gozar de menos derechos.

El D. Legislativo N° 1323 y la reciente sentencia que posibilita el registro de un matrimonio entre personas del mismo sexo son  expresiones de un avance importante en el reconocimiento de los derechos humanos en nuestro país, amparados sin duda en la Constitución y los instrumentos internacionales de derechos humanos.  No queda pues sino enarbolar el viejo lema y hacerlo real: seamos fraternos, dejemos que se desarrollen en libertad y reconozcámosle el ejercicio de iguales derechos sin discriminación por su identidad de género. Es lo justo.

 

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Gener-ando Derecho es el blog del Grupo de Investigación en Derecho, Género y Sexualidad de la PUCP (DEGESE), el cual se constituye como un espacio formativo de estudiantes y docentes de la Unidad Académica de Derecho de la PUCP en los temas de derecho, género y sexualidad mediante la realización de grupos de estudio y eventos académicos. Asimismo, sus integrantes desarrollan investigaciones con el objetivo de aportar a una práctica y cultura jurídicas más equitativas, fundamentalmente en el Perú.

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