30 de diciembre de 2013

La isla “reloaded”: de cómo los consumidores sufrimos a los “defensores” de los consumidores

Cuentan que un león despertó sintiéndose más poderoso que nunca. Se dirigió a la selva con la seguridad de que su poder era inigualable. En la selva se encontró en primer lugar con una serpiente a la cual preguntó quién era el rey de la selva. La serpiente respondió “Tu, por supuesto”. Ante esta respuesta, el león siguió su camino rápidamente hasta encontrarse con un cocodrilo a quien le hizo la misma pregunta que a la serpiente. El cocodrilo respondió “¿Por qué me lo preguntas si sabes que tú eres el rey de la selva?”. El león continuó su camino haciéndoles esta pregunta a todos los animales que se le cruzaban hasta que le salió al paso un elefante. “Dime elefante, ¿quién es el rey de la selva?”, pronunció con soberbia el león. El elefante simplemente enroscó al león con su trompa y lo levantó por los aires arrojándolo una y otra vez hacia el suelo. El león se repuso, adolorido, y mirando al elefante le dijo: “Basta elefante, lo entiendo… pero no necesitas molestarte simplemente por no saber la respuesta”.