
Nos tocan y no pasa nada
Por Kiara Bazán Santillán, alumna de la facultad de Derecho de la PUCP y miembro del Consejo Editorial de Enfoque Derecho. “Sentí que debía darle un escarmiento. Saqué la botella con gasolina que tenía en mi mochila. Me acerqué. Yo solo quería echarle en la cara pero el bus se movió y se esparció en todo su cuerpo. Mi brazo izquierdo también se prendió. Lo apagué. Corrí tres cuadras, me saqué la polera. Tomé un taxi que me cobró 60 soles hasta mi casa. Llamé a mi hermana para que me recoja en el hospital EsSalud. Le confié la verdad de lo que había sucedido” Según el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, en el 2017 hubo 121 casos









