Lenguaje Jurídico

Conexiones y desconexiones entre Derecho, Literatura y Poesía. Un análisis contextual

Pavel Flores Flores, abogado y Magíster en Educación por la Universidad de San Martín de Porres. Docente de la Universidad de San Martín de Porres y la Universidad Privada del Norte. Se ha dicho con acierto que el Derecho es un discurso, por consiguiente, corresponde a un fenómeno lingüístico (Guastini, 2018, p.27), a lo que desde cierta perspectiva estatista, refleja el discurso de la autoridad, crítica que, para Bobbio (1997:p.9) se hace latente por su restricción al fenómeno jurídico en mérito de quien concentra el poder de turno para dictar normas; sin embargo, al ser producto del lenguaje, el Derecho no puede escapar de sus reglas, paradigma que se forma en lo social; así al lenguaje común no se le

La palabra del Derecho

Por Gonzalo Puertas Villavicencio, abogado por la Universidad de Lima y asociado senior de CMS Grau. Siempre ha habido descontento sobre el sistema jurídico y la práctica del Derecho.[1] El disgusto se debe en gran parte al estilo amplio y rebuscado con el que comunicamos abogados y abogadas. Esto ha llevado a pensar que el Derecho es un idioma complicado. Yo estoy de acuerdo, pero creo que −en lo posible− podemos hacerlo más fácil de entender. ¿Por qué sucede esto y cómo mejorarlo? La inevitable complejidad del Derecho Durante su interminable proceso de adecuación a la realidad,[2] el Derecho “ha desarrollado una tupida red de conceptos, reglas y soluciones adaptados al modo peculiar suyo de contemplar las relaciones sociales”.[3] En