La próxima semana (miércoles 4 de junio) se inaugura la primera fase del Lugar de la Memoria (LUM), donde se pondrá en funcionamiento el auditorio y abrirán los espacios públicos. Más allá del impecable trabajo arquitectónico, merece especial atención el significado detrás de la obra cimentada en un distrito que experimentó solo algunas de las tantas manifestaciones del conflicto armado interno que, apenas arribado a la capital forzó voltear miradas que por tiempo estuvieron de espaldas a una triste realidad al interior del país. Sobre esta iniciativa no debemos olvidar que además, constituye un deber del Estado para con los ciudadanos, y especialmente con las víctimas, el de crear un espacio dedicado a difundir las causas y consecuencias de este profundo drama nacional para evitar que ello vuelva a suceder. Así, a propósito de este evento, en el presente editorial buscaremos exponer el trasfondo y los efectos de una iniciativa que precisamente, quiere evitar que tropecemos en el círculo vicioso del cuento repetido porque solo “aquel que no conoce la historia, está condenado a repetirla”.