
Pero la justicia ¡ay! seguirá muriendo.
Separar lo ético de lo legal lleva a hacer de la justicia un cadáver, a crucificarla en el sistema que debería reinar. Podemos decir que lo legal es lo que está escrito en la ley, pero lo escrito no siempre es claro. Si fuera claro, los abogados no tendrían trabajo. Su tarea es interpretar las normas y, muchas veces, también crearlas. Al hacerlo, deben preguntarse qué es lo correcto, porque lo legal no es lo posible, no es aquello de lo que puedo convencer, no es lo que se me antoja, no es lo que se me ordena ni lo que me conviene, es lo que considero correcto. ¿Correcto conforme a qué? A la matriz ética del Derecho, a los









