Por Arturo Ruiz Sánchez, asociado del Área Administrativa de Rubio Leguía Normand “La noción de «clima de inversión» de una economía implica la generación de un ambiente que incentive el desarrollo de todo tipo de negocios, condición necesaria para generar mayor actividad, mayor empleo y, finalmente, un incremento en los ingresos y en la calidad de vida de los habitantes de un país. El clima de inversión es vital para decisiones de apertura de negocios, de ubicación de centros de producción, para evaluar la expansión de la actividad productiva, de generación de puestos de trabajo y, en general, cuanto proyecto empresarial evalúe el sector privado.”[1] La reciente Sentencia del Tribunal Constitucional que resolvió el “Caso de la ley que suspende