Por Danae Estefania Valdelomar Martinez, Bachiller en Derecho de la PUCP. Ex miembro del Equipo de Derecho Ambiental de la PUCP. Actualmente voluntaria en la Clínica Jurídica de Identidad de la PUCP.

Así como lo establecería una Pokedex en el ecosistema de agua dulce habitan diversas especies y, algunos de los que nuestra niñez puede recordar serían Dragonair, Gyarados, Feebas, entre otros. Entonces usando nuestra imaginación, podríamos comparar a nuestros amigables Pokémon salvajes con nuestra diversidad de especies que presenta nuestro mundo.

Sin embargo, nuestra realidad demuestra cómo este hábitat está sufriendo graves consecuencias que generarán efectos negativos para la flora y fauna que viven allí y, consecuentemente para nosotros.

Con relación a esto, es necesario resaltar con datos y hechos claros para tener una idea de la magnitud y características de este ecosistema a nivel mundial. Sobre ello, el agua dulce es un recurso imprescindible de los seres humanos (para uso personal, doméstico, industrial, entre otros), pero las personas no saben manejar dicho recurso que solo representa el 1% de la superficie de la Tierra (WWF, 2020). En otros términos, diariamente se aprecia (en noticias, en nuestro vecindario, en empresas, etc) como las actividades humanas (tales como extracción del agua, pesca masiva, modificación de ecosistemas, infraestructuras mal planificadas, entre otros) generan una amenaza letal para los ecosistemas de agua dulce.

De la misma manera, otro dato importante y maravilloso que presentan estas áreas se debe a la larga lista de biodiversidad que poseen. Sin embargo, se ha registrado una pérdida del 83% de los seres vivientes que habitan en el agua dulce y, la causa de esta lamentable cifra se debe a la actividad humana totalmente insostenible (WWF, 2020).

Con relación a ello, podemos relacionar la extinción de animales de este ecosistema con nuestro anime de la infancia. Esto debido a que, como se sabe, durante la trama se observan capturas de especies de pokémon con el fin, principalmente, de entrenarlos para hacerlos participar en torneos o eventos. Sin embargo, ¿estas capturas eran siempre proporcionales y/o razonables? No, la verdad hemos logrado apreciar capturas de pokémon o destrucción de sus hábitats, lo cual conlleva a su reducción y/o futura extinción. Por ejemplo, podemos mencionar a un pokémon (que nada en agua dulce y salada) muy querido y amigable: Lapras quienes estuvieron, por un tiempo, en peligro de extinción a causa de la caza indiscriminada, pero se logró cambiar ese futuro gracias a acciones en pro de proteger a la especie.

Ahora, a partir de la pregunta que proyectaban en la televisión durante el intermedio de la serie japonesa: ¿quién es ese Pokémon?, se realizará un recuento de algunas especies de agua dulce que la CITES[1]reconoce su potencial estado de peligro y necesidad de protección. Entre las especies amenazadas podemos mencionar (i) al atún aleta azul (especie migratoria), quien se encuentra en amenaza debido a la sobrepesca, (ii) los tiburones de diversos tipos (gran tiburón blanco, tiburón ballena, tiburón zorro, etc) los cuales se encuentran amenazados por la pesca masiva; sobre todo la captura incidental, (iii) la raya que tiene gran cantidad de especies en peligro debido a la sobrepesca; entre otras especies (WWF, 2019). Por ello, habiendo reflexionado sobre la realidad que padecen estas (y otras) especies, es necesario iniciar con acciones por parte del gobierno y por parte de nosotros. Por ejemplo, (i) a nivel jurídico se requieren acciones legales internacionales y nacionales para elaborar un sistema de conservación y protección de las especies y, (ii) a nivel personal podemos enfocarnos en evitar la compra de dichas especies que se encuentran a la venta para consumo humano.

En síntesis, así como nos maravillamos y nos preocupamos desde niños por el bienestar de los pokémon, la destrucción de ecosistemas y especies de agua dulce es un hecho real que merece la atención de todos (autoridades, medios de comunicaciones, comunidades, sociedad en general, entre otros).

Con respecto a las acciones para contrarrestar esta realidad, la acción acordada en la Conferencia de la ONU sobre el Agua 2023 es la más relevante jamás implementada, la cual tiene como meta “restaurar 300.000 km de ríos […] y 350 millones de hectáreas de humedales […] de aquí a 2030” (ONU, 2023). En consecuencia, se exhorta a los gobiernos a establecer “objetivos claros en la versión actualizada de sus estrategias y planes de acción nacionales en materia de diversidad biológica”, enfocados también en los ODS[2] de la Agenda 2030 que se relacionen con la restauración y conservación de nuestros ecosistemas de agua dulce[3] (ONU, 2023).


Referencias:

ONU (23 de marzo de 2023). La mayor iniciativa de restauración de ríos y humedales de la historia se puso en marcha en la Conferencia de la ONU sobre el Agua. ONU. Recuperado de https://www.unep.org/es/noticias-y-reportajes/comunicado-de-prensa/la-mayor-iniciativa-de-restauracion-de-rios-y-humedales#:~:text=de%20prensa%20Agua-,La%20mayor%20iniciativa%20de%20restauraci%C3%B3n%20de%20r%C3%ADos%20y%20humedales%20de,la%20ONU%20sobre%20el%20Agua&text=El%20Freshwater%20Challenge%20

WWF (2019). Guía de especies marinas en peligro de extinción. Recomendaciones de WWF para la conservación de especies marinas en riesgo en las cadenas de suministro de pescados y mariscos – 2019. WWF. Recuperado de https://seafoodsustainability.org/wp-content/uploads/2019/10/WWF-Endangered-Marine-Species-Guide-Spanish.pdf

WWF (2020). Informe Planeta Vivo 2022. Hacia una sociedad con la naturaleza en positivo. WWF, Gland, Suiza. Recuperado de https://wwflpr.awsassets.panda.org/downloads/descarga_informe_planeta_vivo_2022_1_1_1.pdf

[1] Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres.

[2] Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

[3] ODS 6 (agua limpia y saneamiento), ODS 12 (producción y consumo responsable), ODS 14 (vida marina).

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