Por: Pablo Peña Todos hemos escuchado que la inversión extranjera en un país y las regulaciones ambientales del mismo tienden a mantener una relación inversamente proporcional. Es decir, que a regulaciones ambientales más estrictas menos inversión privada de largo o mediano plazo debido a que los costos de operación en los que incurrirá aquel inversionista se elevarán, ¿cierto? No exactamente, veamos por qué. Primero vamos a lo evidente, es cierto que mayores exigencias legales de cualquier tipo, incluyendo las ambientales, pueden elevar los costos de operación de una inversión. Pero eso aparentemente no es suficiente para desincentivar la inversión. Aquellos que buscan establecer inversiones de largo o mediano plazo en lugares como el Perú tienen otros criterios más importantes para