Gustavo Rodríguez

Fomentando la selección arbitraria de clientes: las paradojas de un insensato sistema de protección al consumidor

De la misma forma en la que existen proveedores buenos y proveedores malos, existen consumidores buenos y consumidores malos. La creencia envenenada de que los consumidores no pueden comportarse de manera oportunista hace que se omitan consideraciones importantes al analizar una determinada regulación. En particular, quiero sugerir que en aquellos sistemas de protección al consumidor en los que la autoridad puede controlar las cláusulas contractuales por abusividad –como ocurre en el Perú- se fomenta la selección arbitraria de clientes la cual es, por cierto, otra práctica considerada contraria al Código de Protección y Defensa del Consumidor.

Protección al consumidor: efectos regresivos y la paradoja del subdesarrollo

Las reglas de protección al consumidor tienen entre sus aspiraciones el tratar de alcanzar, en la medida de lo posible, la satisfacción de las expectativas razonables de los consumidores. En los últimos años, la interpretación de las reglas sobre protección al consumidor se ha vuelto extremadamente rígida, al punto que la autoridad encargada de aplicar sanciones ante el incumplimiento de tales reglas ha venido estableciendo criterios que, lejos de generar incentivos para que los proveedores traten de ganarse el favor de los consumidores, los impulsa a encontrar mecanismos para evadir los importantes sobre-costos generados por una regulación interventora y rígida.

La “maldición de los modelos”: a propósito de los costos generados por la falta de innovación en el trabajo legal

Hace poco leía un libro fascinante de los profesores Mitu Gulati de Duke University y Robert E. Scott de Columbia Law School. En este libro, los profesores Gulati y Scott exploran las razones por las cuales los términos contractuales suelen ser tan estables en el tiempo y las consecuencias adversas que ello puede producir a propósito de la decisión en el caso Elliot sobre la popular cláusula “pari passu”. No me interesa abordar ese interesante asunto en este momento.

Con licencia para anunciar: comunicación publicitaria para un mercado libre

Se le atribuye a Joseph Pulitzer haber dicho que la publicidad era el factor y la fuerza moral más grande nuestra vida pública. No obstante ello, la publicidad suele ser el blanco de quienes ven en ella un mal en sí mismo, una suerte de instrumento orientado al engaño o, en su versión más atemperada, al menos una herramienta para persuadir a la gente a comprar cosas que no necesita y que no quiere.

Derecho a coexistir: teoría sobre los acuerdos de coexistencia de marcas

Los acuerdos de coexistencia de marcas son contratos en los que las partes aceptan la coexistencia de hecho y registral de sus marcas. En el Perú, la propia normativa complementaria nacional en materia de propiedad industrial –el Decreto Legislativo No. 1075- establece en su artículo 56º que “las partes en un procedimiento podrán acordar la coexistencia de signos idénticos o semejantes siempre que, en opinión de la autoridad competente, la coexistencia no afecte el interés general de los consumidores. Los acuerdos de coexistencia también se tomarán en cuenta para analizar las solicitudes de registro en las que no se hubieren presentado oposiciones”.

La falacia del cero y el análisis costo-beneficio de las regulaciones

¿Cuánta delincuencia deberíamos tolerar? ¿Cuánta discriminación por razón de sexo? ¿Cuántos accidentes vehiculares? Las respuestas parecen obvias ya que, ¿quién desearía tener algo de delincuencia, algo de discriminación y algunos accidentes? Sin embargo, aunque parezca contrario a nuestra intuición, la respuesta correcta es que sí estamos dispuestos a aceptar cierto nivel de delincuencia, de discriminación o de accidentes vehiculares.

Regulando promociones comerciales para perjudicar al consumidor

Cuentan que un abogado y su esposa fueron a la reunión de egresados de una universidad en la cual se habían conocido. El abogado contemplaba a una mujer sentada en la mesa vecina que se encontraba totalmente borracha y que mecía su bebida con la mano. La esposa le preguntó “¿La conoces?”. El abogado suspiró y le dijo “Es mi ex novia. Supe que se dedicó a la bebida desde que nos separamos hace unos años y algunos amigos me contaron que no volvió a estar sobria”. Sorprendida la esposa le respondió “¡Quién diría que una persona puede celebrar algo durante tanto tiempo!”.

La argumentación “pastrula”: una receta para el desarrollo

El miércoles 7 de mayo, Martha Meier publicó una columna de opinión en el Diario El Comercio en la que aludía al “lobby de los pastrulos”. En dicha columna, refirió que el cultivo de marihuana “era tan peligroso como dejar un arma al alcance de un niño”. En realidad, lo que me resulta especialmente peligroso para el desarrollo (y los niños) es la amenaza violenta asociada al narcotráfico. Ese negocio –oculto aunque conocido por todos- perdura de manera amenazante gracias a la prohibición que pareciera defender Martha Meier.

¡Unión civil para todos!: sobre el derecho de los individuos a adoptar o adherirse a las reglas matrimoniales que les convengan

Se viene discutiendo arduamente sobre el proyecto que establece la unión civil para personas del mismo sexo. Creo que la discusión, estando de acuerdo en que estas personas puedan acogerse a la unión civil, es más amplia. Tal y como parece plantearse el debate, estaríamos frente a un quinto estado civil disponible para personas del mismo sexo. La verdad es que el Estado –y esto es generalizado- se ha arrogado la provisión oficial de un producto denominado “matrimonio” estableciendo reglas diferentes en función a la naturaleza de los sujetos involucrados. Allí donde argumentos económicos y liberales pueden viabilizar la diferenciación por parte de privados (discriminación, si se quiere), tales argumentos no pueden sustentar la misma práctica por parte del Estado. Todos somos iguales ante la ley. En ese sentido, me parece que la lucha por la unión civil homosexual debe ser vista como un paso hacia lo que debiera ser la verdadera meta: la absoluta privatización del matrimonio.

La esquizofrenia del miedo: la publicidad y el bienestar de los consumidores

Cuentan que un campesino advirtió que el río de su pueblo estaba contaminado con una sustancia que hacía que quienes la bebieran, enloquecieran irremediablemente. Un hombre se aprovisionó de agua para sobrevivir hasta que el río se descontaminara y aconsejó al resto de pobladores que hiciera lo mismo, nadie lo escuchó. Poco a poco los pobladores se comenzaron a volver locos, hasta que él fue único sano del pueblo. Trataba de explicar a sus paisanos lo ocurrido, pero todos lo tomaban por loco porque era el único diferente. Cansado de su soledad, bebió del agua de río para volverse loco. Cuando ello ocurrió, todos pensaron que el buen campesino había quedado curado[1].