Juan José Garrido

Historia de una crisis anunciada

En 1913 se constituyó la Reserva Federal Norteamericana (FED), entre otras razones, con el fin de salvaguardar el poder de compra del dólar en el tiempo; esto es, vigilar que la moneda no pierda valor. Veamos los resultados: entre 1913 y el 2011 la inflación estadounidense ha sido 2183%, lo que significa que el dólar de 1913 tiene un valor presente de US$0.04 (léase 95.6% menor poder de compra). Indiscutible realidad que debiera poner el sistema de banca central en entredicho. Dicho esto, la pregunta es: ¿qué pasó? Bueno, en corto, básicamente lo mismo que originó la caída del Imperio Romano, la Gran Depresión del S. XIV y/o la Gran Depresión de 1929: un crecimiento insostenible -frente a los motores

Blueprint al desarrollo

De lejos, el desarrollo económico ha probado ser la piedra filosofal del político contemporáneo. A diferencia, no obstante, de los linderos que la química y la realidad imponen a la alquimia, para el economista entendido está medianamente clara la matriz general de precondiciones necesarias para que determinada sociedad crezca, económicamente hablando, y se beneficie la población de dicho proceso -aquello a lo cual se refiere la ciencia como Desarrollo -estrictamente, va más allá del crecimiento económico: es cómo se transfiere el crecimiento a mejoras en la calidad de vida, vía los mecanismos sociales, políticos e institucionales que se implementan para dicho fin. Y si bien es cierto que en la frontera de la investigación económico aún quedan espacios -incontables, habrá

Mensajes e interrogantes

Llegada la hora de presentarse ante el Congreso de la República, el premier Lerner avanzó un paso más en la prédica que hasta ahora sostiene el gobierno: crecimiento con mayor dispendio en lo social. Si ello es bueno o malo, es discusión de café; lo concreto es que el mensaje mantiene los parámetros hasta ahora formulados por las distintas voces que componen el Ejecutivo, desde el presidente Humala hasta el ministro Castilla. Entre los aspectos positivos del discurso, podemos destacar la promoción del servicio civil, la mención de la inversión como motor del desarrollo, la necesidad de recompensar meritocráticamente a los maestros, así como la búsqueda de la mejora en la calidad educativa. Siguiendo las líneas maestras hasta ahora esbozadas,

Qué espero este 28 de julio

En el 2006, Alan García planteó un objetivo gubernamental: reducir la pobreza relativa, la cual bordeaba el 44.5% (el 2005 cerramos con 48.7%), al 30%. No fuimos pocos quienes calificamos de exageradas las expectativas presidenciales; empero, y a la luz de los resultados (31% al 2010), sólo queda -en este plano- aplaudir. Los resultados no son, por cierto, atribuibles a la expectativa presidencial; finalmente, ello se debe a centenares de personas y proyectos que escapan a los deseos de una persona. Lo plausible es, en todo caso, el establecimiento de un objetivo cuantificable sobre un problema clave: la mejora de la calidad de vida de aquellos más necesitados. Las razones del logro, valdría la pena recordarlo, son visibles: mantenimiento de

El Método

La Franquicia, aquel gremio internacional liderado por Fidel Castro y Luiz Inácio Lula da Silva, sabemos que se origina a comienzos de los noventa con el fin de lograr recursos financieros que le permitan a la isla mantenerse a pie luego de la debacle financiera de la URSS. Sabemos, de igual manera, que en su objetivo de lograr el poder ha sido extremadamente exitosa: hoy, cerca de 20 años después, gobierna en 12 países de la región y tiene lazos amicales con -al menos- otros 3. ¿Cómo explicar semejante despliegue? Primero, habría que separar el método en 2 partes: la primera se basa en la captura del poder; la segunda, como es de esperar, en la conservación del mismo. En

Los orígenes de La Franquicia

Caído el Muro de Berlín, y a meses de la disolución de la URSS, Luiz Inácio Lula da Silva convoca -a pedido de Fidel Castro- a diversos grupos de la izquierda latinoamericana con el fin de articular soluciones frente a un panorama adverso para el movimiento socialista regional. Al menos ésa es la idea que le vendió Fidel a Lula. Lo cierto es que Fidel, gran conocedor de la geopolítica mundial, prevé la caída de la URSS, lo cual significaría la pérdida de subvenciones anuales que sumaban cerca del 35% del PBI cubano (la deuda total hasta 1991 se calculó en $45 billones, para un país cuyo PBI rondaba, en dicha fecha, los $35 billones). Castro convence a Lula de

Esperando el milagro de Atenea

Atenas, alguna vez la ciudad-estado más importante del orbe, es un campo de batalla entre el gobierno socialista de Papandreou y las demandas de una población ofuscada y contrariada por años de estatismo, asistencialismo y protecciones que -hoy- cobran su factura. Lejos de lo que algunos analistas pregonan, los problemas de Grecia empiezan hace al menos 30 años, cuando el PASOK (Movimiento Socialista Panhelénico, donde los Papandreou son líderes por antonomasia) pasó a gobernar -salvó en el periodo 2004-2009. El proyecto político, afín a los programas europeos de corte «social-progresista», avanzó las propuestas típicas de la era: reducción en las horas laborales por semana, restricciones a la apertura y cierre de negocios, altos impuestos, alta protección arancelaria, entre otras. El

El Perú que entregamos

Este 28 de julio, Ollanta Humala recibirá un Estado en desarrollo: creciendo a tasas quinquenales cercanas al 6% promedio, la más alta en los últimos 50 años. Gracias a un gran esfuerzo, hemos recuperado la senda perdida luego de los fatídicos años setenta y ochenta (el PBI per cápita de 1975 recién lo recuperamos el 2005, lo que significan 30 años perdidos en el ínterin). De haberse mantenido la senda -abortada durante la dictadura nacionalista del general Velasco- el ingreso per cápita sería, en el promedio, casi el doble del actual (S/.29,503 frente a los S/.14,752 reales). No obstante, durante los últimos 20 años nos amarramos el cinturón – todos los peruanos- y sacamos al país adelante. Atrás quedaron los

Bienvenidos a la Dimensión Desconocida

El 5 de junio pasado, los peruanos elegimos una incógnita. Para cerca de un tercio de la población, una esperanza; para un medio de la población el mal menor. A estas alturas no caben ya los argumentos, menos aún los lamentos. Como demócrata y liberal, asumiré una postura en dicha línea: me guste o no Ollanta, éste es el presidente de todos los peruanos, y por lo tanto espero que lo haga lo mejor posible. En dicha frontera, deseo empezar por plantear mis miedos y esperanzas. A mi mejor entender, el domingo ingresamos a la Dimensión Desconocida. Como en la serie norteamericana de ciencia ficción de los sesentas, hemos entrado a un espacio de drama, fantasía, suspenso, esperanza y, ojalá

Ideas para el indeciso

He escuchado a ambos candidatos y a sus voceros, leído sus planes, revisado sus alianzas y ponderado sus intereses; en resumen, he hecho lo posible por tomar una decisión informada. No obstante, la información es vasta y los sentimientos juegan un partido aparte. Por ello, he reducido mi opinión a un set de ideas objetivas, buscando reducir el riesgo potencial del gobierno entrante. He reducido, para ello, mis ideas a las siguientes variables: acceso esperado a fondos discrecionales, grado de autoritarismo personal esperado, grado relativo de contrapeso de la oposición, resultado esperado del modelo económico implementado e inestabilidad institucional esperada del gobierno. El riesgo, entonces, estaría amplificado por quien tenga mayor acceso a fondos discrecionales, mayor grado de autoritarismo personal,