Open finance en el Perú: Hacia una innovación financiera centrada en el usuario

Escrito por Jimena Valega,

asociada de Garrigues (Perú) y abogada por la Universidad de Lima

En los últimos años, la digitalización ha cambiado la forma en que los usuarios se relacionan con el sistema financiero. Hoy no solo se trata de realizar pagos desde el celular o abrir una cuenta de manera remota, sino también de preguntarnos qué sucede con la información financiera que generamos diariamente. En ese contexto, el modelo de finanzas abiertas propone una nueva forma de gestionar y aprovechar dichos datos, colocando al usuario en el centro de su uso y control.

De acuerdo la Hoja de Ruta de Finanzas Abiertas (2026) con la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (la SBS), las finanzas abiertas permiten que los usuarios compartan su información financiera, de manera segura, estandarizada y con consentimiento expreso, entre distintos participantes del sistema financiero, incluyendo bancos, aseguradoras, cajas, AFP, fintechs y otros terceros autorizados. En términos simples, el modelo busca que la información financiera deje de permanecer cerrada dentro de una sola entidad financiera y pueda ser utilizada, por decisión del propio usuario, para acceder a mejores productos o servicios.

En este sentido, el intercambio de información se realiza usualmente mediante interfaces de programación de aplicaciones, conocidas como APIs (por sus siglas en inglés, Application Programming Interfaces), que permiten que distintos sistemas tecnológicos se comuniquen entre sí bajo parámetros estandarizados. Así, por ejemplo, una persona podría autorizar que una entidad distinta a su banco acceda a determinada información financiera para ofrecerle una alternativa de crédito más adecuada. Del mismo modo, una pequeña empresa podría compartir información verificable sobre sus movimientos financieros para mejorar sus posibilidades de acceder a financiamiento.

De esta manera, la importancia del open finance está en que coloca al usuario en el centro del sistema. Según la SBS, este modelo busca fortalecer el empoderamiento del usuario, otorgándole mayor control sobre el uso de sus datos, así como promover mayor competencia, innovación e inclusión financiera. Ello resulta especialmente relevante en mercados donde el acceso a información puede convertirse en una barrera de entrada para nuevos actores o limitar la capacidad de los usuarios de comparar y contratar productos financieros en mejores condiciones.

En esa línea, la hoja de ruta de la SBS contempla aspectos como los mecanismos de consentimiento, la seguridad de la información, la estandarización técnica del intercambio de datos y la definición de los roles de los participantes. Estos elementos son relevantes porque el modelo no se limita a las entidades financieras tradicionales, sino que también puede incorporar a terceros que accedan a información financiera del usuario para ofrecer nuevos productos o servicios. Por ello, la implementación del open finance requiere ordenar la forma en que dicha información será compartida y utilizada dentro del sistema.

En cuanto a su implementación, la SBS ha previsto un proceso gradual que comprende una etapa de diagnóstico, la elaboración del marco normativo y de las especificaciones técnicas, la implementación progresiva de la banca abierta y, finalmente, la consolidación de un modelo más amplio de finanzas abiertas a partir del año 2029.

Así, el open finance se presenta como una oportunidad para seguir modernizando el sistema financiero peruano, pero también para repensar el rol del usuario frente a su propia información. Su implementación dependerá de que el intercambio de datos se realice bajo reglas claras, con condiciones que permitan generar confianza entre usuarios, entidades financieras y nuevos participantes del mercado.

 

(*) El contenido de este artículo es una opinión personal del abogado y no refleja la opinión formal de Garrigues.

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